Por Carlos Clemente
Hay declaraciones que deberían sacudir a un gobierno. Y también a una sociedad.
La del secretario de Seguridad Pública de Puebla, Francisco Sánchez González, es una de ellas: México vive una nueva realidad. Ya no es solamente un país de tránsito de drogas; es un país consumidor.
Y lo más grave es dónde está creciendo ese consumo: entre los niños.
En Puebla, la Secretaría de Seguridad Pública advierte niveles “exponenciales” de consumo en estudiantes de primaria y secundaria, particularmente en regiones apartadas como la Sierra Norte.
Hay menores de 10, 12 y 14 años que ya enfrentan adicciones.
Diez años.
A esa edad un niño debería estar pensando en la escuela, en jugar, en sus amigos, en descubrir el mundo. No en una sustancia que puede marcar —o destruir— su vida.
Y detrás de esta realidad hay otra amenaza: el narcomenudeo y la operación de centros de procesamiento de drogas que acercan las sustancias a comunidades cada vez más vulnerables.
Esto ya no puede reducirse a un problema policiaco.
Las drogas han llegado a las aulas. La batalla ha dejado de ser solamente contra los delincuentes. También debería ser contra la indiferencia.
El gobierno tiene una responsabilidad enorme: prevención, inteligencia, seguridad, atención a las adicciones, presencia institucional y también reformas legales.
Pero la sociedad tampoco puede mirar hacia otro lado.
Porque el dato más doloroso no es que México sea hoy un país consumidor.
Es que estamos permitiendo que los niños comiencen a consumir. No estamos haciendo nada para impedirlo. @analisistv












Un comentario
Y las autoridades están coludidas ya que ellos permiten la venta de la droga cerca de las escuelas un ejemplo en la ciudad de Tehuacán hay una escuela en la colonia Serdan con nombre profesor Porfirio O. Morales que enfrente tiene un parque adonde los narcomenudistas venden la droga y ya se les a denunciado en múltiples ocasiones y pasan los años y se sigue distribuyendo sin que nadie haga algo