Por Jesús Ramos
En México el problema dejó de ser el desempleo, ahora es el empleo, trabajar no garantiza comer, y eso, para cualquier civilización de hoy y de las de antes, resulta irónico.
Los datos oficiales dirán que el salario promedio avanza, que la inflación está contenida y que el morral de compras resistirá. Lo repite el INEGI y el Banco de México con la tranquilidad del espacio donde trabajan con aire acondicionado y frituras.
Pero hay más métricas terrenales, menos elegantes, más brutales, las del mercado popular y centrales de abasto, pregunte en Puebla, Chiapas o Veracruz cuánto cuesta comer un mes sin olvidar indagar cuánto gana la gente.
Ahí descubrirá la verdadera reforma estructural del país y el fondo de la frase “primeros los pobres”. Le dirán que ganan seis, siete u ocho mil pesos mensuales, pero que necesitan doce para sobrevivir, lo faltante se explica con el endeudamiento y la informalidad.
En el centro del país, la situación no es mejor, se sobrevive en equilibrio precario como equilibrista sin red, con aumentos en los jitomates, transporte, subidas de renta.
Y luego está el norte, donde la ilusión del ingreso alto se estrella contra el costo de vida, se gana más sí, pero en esa misma proporción de gasta, se trata de pobreza con mejor salario.
Banxico informó la semana pasada que la inflación creció 4.6 por ciento en las últimas dos semanas. Pero la realidad en los hechos es distinta, los precios del jitomate, tomate verde, cebollas, ajos, plátanos y limón en los mercados subieron hasta 30 por ciento.
Así el país se divide no entre ricos y pobres, sino entre quienes llegan al final de la quincena comiendo regular y los que mal comen, mientras los políticos gritan a la rosa de los vientos que la economía crece de lo lindo, aunque la realidad muestra que el dinero encoge.
El problema no es cuánto se gana, sino para cuánto alcanza, y en México, cada vez alcanza para menos. Se podrá presumir estabilidad macroeconómica y fortaleza del peso, sin embargo, mientras el salario no compre comida suficiente todo lo demás es retórica. @analisistv











