Los dos Eukids, el verdugo y el náufrago

Por Jesús Ramos

La política poblana parió hace años un personaje temido por la clase política, activistas, líderes de partidos y periodistas, Eukid Castañón, pero no nos confundamos, el de hoy no es el mismo que el de ayer.

Aquella cosa horrorosa de años atrás imponía silencio con el aparato de Estado, censuraba, perseguía, y el que ahora intenta recuperar sus talentos, fama y oficios, apenas es un remedo de lo que fue.

Con Rafael Moreno Valle, la política dejó de ser competencia democrática para convertirse en un régimen autoritario y de obediencia, ahí emergió el primer Eukid, ser sin corazón, despiadado, amenazador, sin entrañas, dispuesto a triturar adversarios con tal de cumplir las órdenes del entonces dueño de Puebla.

Tenía todo, dinero sin límite, estructuras gubernamentales, inteligencia política, la Fiscalía, el Congreso y hasta un Poder Judicial dócil y amaestrado, operaba con la lógica del garrote, el manotazo, la amenaza y el expediente.

Aquel Eukid no caminaba solo, caminaba rodeado del miedo ajeno, y aun así, pese a su fama de estratega implacable, jamás llenó los zapatos de Omar Blancarte en materia de planeación y alquimia electoral, nunca tuvo el refinamiento del cálculo ni la sofisticación de la ingeniería política.

Eukid era la fuerza bruta del sistema, Blancarte el genio que diseñaba el tablero, uno ejecutaba, el otro entendía, nunca le aprendió, porque una cosa es operar elecciones y otra muy distinta comprender el alma del elector, su conducta predictiva en las urnas.

Hoy, años después del derrumbe morenovallista apareció otra versión de Eukid alrededor del proyecto de Pepe Chedraui, y aquí es donde muchos se equivocan por miedo o trauma, este Eukid no es el Eukid de Rafa, se parecen en el nombre y en las cicatrices, pero no en los resultados que pueden dar.

Este nuevo Eukid carece de Fiscalía, de estructuras de gobierno estatal, de las riendas de los partidos y organismos electorales, del Poder Judicial, no domina el Congreso ni dispone del presupuesto ilimitado para doblar voluntades, su régimen vertical se extinguió, no puede congelar carreras políticas ni abrir expedientes penales.

El contexto político cambió, Morena no es el PAN de Moreno Valle. Los guindas se devoran entre sí, el poder se dispersa, las lealtades duran lo mismo que un contrato, nadie manda completamente, este Eukid es un naufrago en la isla de la nueva realidad política de Puebla.

Pepe Chedraui gobierna la Angelópolis, mi hipótesis es que lleva mano en el proceso interno de Morena para reelegirse, la constitucional del 2024 la ganó haciendo equipo con Alejandro Armenta por la gubernatura, la responsabilidad por entero no recayó solo en Eukid en ese entonces, fue una suma de estructuras y esfuerzos.

En la interna de Morena y la constitucional del 2027 Pepe debe entender que poner su proyecto en las manos absolutas de Eukid podría significarle un error, porque este Eukid esta disminuido, no aprendió las genialidades de Omar Blancarte y podría ser aplastado por el mismo Estado con el que él aplastaba con órdenes verticales. @analisistv

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