Las cifras no cuentan toda la historia

Por Carlos Clemente

Sin duda las cifras sirven para medir la violencia. El problema comienza cuando dejan de explicar la realidad.

Puebla cerró el primer semestre de 2026 con una disminución del 21 por ciento en homicidios dolosos respecto al año anterior, de acuerdo con la Fiscalía General del Estado. Junio terminó con 47 víctimas, el registro más bajo para un primer semestre en once años. Entre enero y junio se contabilizaron 360 homicidios dolosos, un promedio de dos asesinatos diarios.

Son datos oficiales. Y, al mismo tiempo, insuficientes para describir lo que ocurre en las calles.

Bastaron cinco días en julio -del jueves 9 al lunes 13 – para exhibir la otra cara de la estadística. Al menos 14 homicidios dolosos documentados por los medios de comunicación; casi tres por día. Ocho ocurrieron en la capital poblana. Cinco mujeres y nueve hombres perdieron la vida. Al menos dos casos apuntan a feminicidio.

La secuencia resulta inquietante por la naturaleza de los hechos. Ejecuciones a plena luz del día, cuerpos emplayados abandonados dentro de un vehículo, restos humanos ocultos en un tambo, un presunto feminicidio dentro de una vivienda, ataques directos y hasta un agente ministerial muerto en circunstancias violentas.

Las estadísticas pueden seguir mostrando una tendencia favorable. Pero el crimen no se comporta en porcentajes. Se manifiesta en picos de violencia, en mensajes de terror y en la capacidad de imponer miedo. Esa parte que difícilmente aparece en una gráfica.

La presencia y operación de grupos criminales en distintas regiones del estado comienza a reflejarse precisamente en este tipo de episodios: ataques dirigidos, mayor nivel de crueldad y asesinatos con mensajes, son características que trascienden la delincuencia común.

Reducir homicidios es una buena noticia. Perder de vista el nivel y el contexto de esa violencia sería un error.

Mientras los indicadores hablan de una baja, las calles envían otro mensaje: el crimen organizado no está retrocediendo.

El problema no es que las cifras oficiales estén necesariamente equivocadas. El problema es creer que las cifras, por sí solas, cuentan toda la historia. @analisistv

Un comentario

  1. Pero las sidras que maquilla, perdón que tiene el gobierno de la 4T dice que está todo controlado y no hay de que preocuparse
    🤤

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