La ombudsperson ausente: cifras que desnudan la ineficacia

Por Carlos Clemente

La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla es, hoy por hoy, un cascarón burocrático. Los números no mienten: apenas logra resolver el 0.7% de los posibles casos de violaciones a derechos humanos. Una vergüenza institucional que lleva nombre y apellido: Rosa Isela Sánchez Soya, su titular.

No exagera el rector de la Universidad Iberoamericana Puebla, Alejandro Guevara Sanginés, cuando señala lo evidente. Su diagnóstico es certero: en Puebla, la defensa de los derechos ciudadanos es prácticamente nula. Lo dice una de las instituciones académicas con mayor rigor y prestigio del estado.

Ahí están los datos: 8 mil 563 quejas ingresaron a la CDH. ¿Cuántas se resolvieron? Sólo 68. Lo demás quedó en el limbo administrativo. “Eso es, prácticamente, un trabajo inexistente”, sentenció el rector. Y tiene razón.

La opinión de la Ibero exhibe y resume el desempeño de un organismo que, en teoría, debería ser autónomo, firme y vigilante frente a los abusos del poder. En la práctica, es todo lo contrario: un ente dócil, silencioso y políticamente sumiso.

En un año y un mes al frente de la institución, Sánchez Soya ha logrado algo insólito: que los poblanos desconfíen de una de las pocas instancias creadas para protegerlos del atropello. La percepción negativa no es casualidad; es el resultado directo de su gestión tan errática como superficial.

Porque, hay que decirlo, la presidenta de la CDH parece más preocupada por su álbum personal que por su responsabilidad pública, por aparecer en todo evento donde pueda codearse con la crema y nata del poder. Un activismo frívolo que contrasta brutalmente con la deficiencia del organismo que preside.

Y mientras la Comisión se hunde en la irrelevancia, la titular cobra un sueldo mensual bruto de 127 mil pesos, prácticamente lo mismo que el titular del Ejecutivo. Un pago ofensivo para los resultados que ofrece la reina de las selfies.

¿Los diputados que la nombraron tendrán la mínima decencia de llamarla a cuentas?

O, como suele pasar, ¿se harán los distraídos mientras la CDH Puebla continúa convertida en un monumento a la ineficacia? @analisistv

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