La lapidación de Laura Artemisa y la candidatura imaginaria de la Bonita

Por Jesús Ramos

Cuando varios periodistas al mismo tiempo toman la misma ruta, repiten la misma narrativa y terminan en el mismo destino y con la misma víctima, la coincidencia deja de ser coincidencia para dar paso a lo orquestado.

Eso ocurrió con Laura Artemisa. Durante los últimos días se observó una ofensiva editorial, política y en redes sociales alrededor de la Maestra. Una ofensiva que vista desde la lógica de la disputa interna de Morena por la candidatura a la presidencia municipal de Puebla tiene objetivos concretos.

Uno de ellos es instalar la idea de que Laura Artemisa está fuera de la contienda y que en consecuencia la Bonita Sánchez ya ganó. El asunto es que esa victoria existe sólo en la narrativa, porque Morena no ha definido todavía quién será su candidato o candidata.

Y deliberadamente escribo candidato, no por menospreciar a la mujer, sino porque los datos disponibles colocan a Pepe Chedraui en primer lugar de la ecuación electoral de acuerdo a las encuestas pagadas por sus oponentes y por él.

La Bonita no ha ganado la candidatura, señores y señoras del nado sincronizado, no existe hasta ahora un anuncio oficial del morenaje que lo determine. Tampoco existe una elección que haya perdido Laura Artemisa, lo que existe son chingadazos de adentro hacia adentro del partido.

Quién haya ideado la embestida directa a la Maestra se trató de rudeza innecesaria. Por eso precisamente salió el gobernador Alejandro Armenta más que a pedir prudencia a ordenar paciencia. Claro que sabe los nombres de los autores intelectuales del ataque.

Si la Bonita terminara perdiendo frente a Chedraui, tampoco sería correcto hacer escarnio de ella. La política no implica exterminar al adversario. Se respeta al ganador tanto como al perdedor. La grandeza de la victoria la determina el oponente.

Habría que recordar que la Bonita también fue blanco de ataques digitales y Artemisa salió públicamente a defenderla cuando circularon contenidos misóginos y reprobables hacia ella.

Resulta paradójico que ahora algunos periodistas quieran convertir la competencia entre ambas en una guerra total, más todavía cuando el potencial regreso de la Maestra al Congreso lo “descifran” de derrota gente sesuda.

¿Desde cuándo representar al Poder Legislativo del Estado se entiende como derrota? Si quienes se ensañan con Artemisa consideran que regresar al Congreso significa quedar políticamente acabado, lo que necesitan son lentes con bastante graduación para entender su relevancia política.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *