Por Carlos Clemente
A las 4:30 de la mañana, cuando la ciudad debería estar en silencio, Puebla volvió a escuchar ráfagas.
No fueron pocas.
Más de 30 disparos contra una vivienda en la colonia Lomas 5 de Mayo, en Puebla capital.
Adentro, varias familias.
Después, el fuego.
Una camioneta incendiada, consumida antes de que alguien pudiera hacer algo.
El saldo oficial dirá: sin heridos, sin muertos.
Algo es claro: la violencia ya opera con libertad, a cualquier hora, en cualquier zona, sin contención real.
No es un hecho aislado.
Esa colonia arrastra antecedentes de ataques vinculados a la estructura criminal que dejó “El Grillo”.
El ataque de la madrugada del jueves, ¿fue ajuste de cuentas, extorsión o un error?
La Fiscalía ya investiga. Las cámaras de videovigilancia tienen mucho qué contar.
Cuando un comando armado puede circular por la ciudad, llegar a un sitio y disparar más de 30 veces contra una casa habitada y luego incendiar un vehículo con todo el tiempo del mundo, podemos interpretar que el control no lo tiene la autoridad.
Las cifras sobre seguridad pueden leerse de muchas maneras.
Los informes podrán repetir que todo está bajo control.
Pero la realidad es una.
A los poblanos les robaron la tranquilidad. @analisistv











