Juan Rivera y Guadalupe Bárcenas transformaron victorias de Morena en posibles derrotas

Por Jesús Ramos

Pobres de los candidatos de Morena que vayan por puestos legislativos y ayuntamientos en la Sierra Norte y Mixteca Poblana, porque los escándalos de Juan Rivera en Chignahuapan y Guadalupe Bárcenas en Acatlán de Osorio le restarán votos a su partido en el 2027.

¿Tiene dudas? El problema es que mientras los estrategas afinan discursos y eslogans sobre la transformación, estos dos transformarán zonas electorales ganadas de calle en derrotas perdidas por kilómetros. Ninguna campaña resiste el desgaste provocado por un alcalde presuntuoso y arrogante y una alcaldesa abusiva, autoritaria y valemadrista.

La política también cobra intereses, y estos suelen pagarse en las urnas. Juan Rivera abolló de fea forma en lo local y nacional la imagen del partido que lo llevó al poder. Tiró los principios juaristas de sencillez y humildad a la basura con su forma de ser y conducirse por la vida pública.

Cada error municipal suyo será cobrado en las boletas de los candidatos a diputados locales y federales, también en las de ediles de la región, porque el elector pocas veces distingue entre niveles de gobierno, simplemente castiga al partido por los errores de sus autoridades.

Sería ingenuo pensar que Morena no conoce el tamaño del problema. Las encuestas suelen detectar con meses o años de anticipación cuando un alcalde se convierte en lastre electoral. Eso deben saberlo los operadores electorales y líderes políticos por los estudios demoscópicos.

¿Qué piensa hacer Morena para atenuar el daño en el 2027? Y si la Sierra Norte preocupa, la Mixteca Poblana no canta mal las rancheras. Guadalupe Bárcenas carga una administración de sobra desgastada. Su gobierno es ya una pesada laja que cualquiera querría tirar antes de iniciar el proceso electoral del 2027.

El efecto será idéntico, menos votos para los candidatos de Morena en los distritos locales y federales mixtecos, además de un ambiente adverso para quienes pretendan conservar los ayuntamientos morenistas de la zona. La lógica electoral es despiadada, el ciudadano no separa responsabilidades, castiga parejo.

Por eso sorprende la aparente ausencia de una estrategia política en Morena Puebla. No se observan movimientos que contengan el desgaste del partido ni acciones que reconstruyan la confianza de la gente en la marca. Cada escándalo equivale a cientos o miles de sufragios, cada decepción municipal en castigo y rechazo. @analisistv

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