Huelen mal operaciones financieras de Lupita Cuautle

Por Jesús Ramos

En San Andrés Cholula el presupuesto público no se invierte como debería de ser, se las ingenian para sacar millones disfrazadamente. La alcaldesa Guadalupe Cuautle vuelve a dar otra muestra digna de manual para la Auditoría Superior del Estado.

Compró más de 400 licencias digitales por el monto de un millón de pesos, pero no a una empresa de tecnología, sino a una del ramo de la construcción y el agro. Sí, leyó bien, ¿una constructora vendiendo softwares? ¡¡Dios de bondad!!!

Señores alcaldes y alcaldesas de Puebla deben exigirse mayores esfuerzos para justificar la manera en que sacan de tesorería el dinero del pueblo. Que cuando menos cuadre con el giro de la empresa con la que pretextan la compra. De otra forma se presta a la realización de chanchullo.

Lo que es peor no hay indicios de que esas licencias hayan llegado a los quipos de cómputo municipales. Lo único que existe es el contrato y el pago en una sola exhibición. Imposible que las licencias digitales se hayan entregado en bolsas de cemento.

¿Para qué una empresa constructora vendería licencias digitales? ¿Para levantar muros virtuales? Explicación técnica no la hay. Pero en la política panista de San Andrés Cholula el qué dirán fue demolido junto con la decencia por Edmundo Tlatehui en el trienio pasado.

Guadalupe Cuautle lleva rato confundiendo la administración pública con una bodega de materiales. Todo lo adjudica a billetazos. Si mañana decide contratar un vivero para dar mantenimiento a los servidores municipales no habrá sorpresa.

La operación huele mal, No sólo por lo absurdo del proveedor, sino porque no existe evidencia de que el ayuntamiento haya recibido lo que pagó. El dinero salió de las arcas municipales y se esfumó entre contratos amañados y firmas complacientes de la alcaldesa y Gerardo Izmoyotl Linares, secretario de Administración y Tecnologías de la Información.

Mientras tanto en San Andrés Cholula los servicios públicos deficientes, la inseguridad tambaleante, la transparencia desaparecida. Sin embargo, el ayuntamiento panista presume sus licencias digitales, aunque sean de cemento y cal.

El dinero público no se lava con facturas, y menos cuando son expedidas por empresas que no saben distinguir entre un ladrillo y un programa de cómputo. El caso de las licencias digitales compradas a una constructora es apenas la ventana por donde asoma el desaseo administrativo que caracteriza la gestión de Lupita.

Detalles, documentos y pruebas de lo aquí expuesto en el programa de este lunes 7:30 am a través de AnalisisTv y sus plataformas de Facebook y X (antes Twitter) conduce Jesús Ramos. @analisistv

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