Gobernación le cerró la puerta a Juan Rivera para el 2027

Por Jesús Ramos

En días pasados, en la oficina de Samuel Aguilar Pala, coincidieron la alcaldesa de Zacatlán Betty Sánchez y el edil de Chignahuapan Juan Rivera. A ambos les plantearon preguntas iguales, pero los dos obtuvieron respuestas distintas.

Algo que deberían aprender los políticos valentones es que no siempre sobrevive el que más testosterona muestra al hablar, sino el que modera la voz, entiende cuándo callar y cuándo dejar de ser presuntuoso.

A Betty le preguntaron qué quería para el 2027, si repetir como alcaldesa o brincar a una diputación. La respuesta de ella fue tersa, disciplinada, “dónde mejor le sirva al gobernador”. Primero la venia del poder, después los sueños personales.

Fue lista la canija y llegó preparada, entendió que en tiempos de Armenta la política no se juega con caprichos, sino con sincronía. Su respuesta endulzó el oído de Pala y del mandatario. Tan fue así que la semana pasada visitó Zacatlán Cecilia Arellano, no así Chignahuapan.

Juan Rivera, en cambio, puso de golpe la reelección sobre la mesa como quien entra al deporte de la política creyéndose indispensable, conmigo ganan todo, sin mi no ganan nada.

El baño de realidad fue inmediato, Samuel Aguilar le dijo que reelegirse no sería posible por los múltiples escándalos locales y nacionales en los que se ha involucrado con abolladuras colaterales a Morena.

Esa fue una llamada de atención que cualquier político medianamente inteligente habría entendido como ultimátum. Ser llamado a Gobernación te pide prudencia, moderación en la conducta, es aviso que ya eres un problema.

Lo hemos visto, a Juan Rivera la prudencia parece producirle alergia, el exhorto se lo pasó por el arco del triunfo con su nuevo escándalo de los 15 años de su hija. Continúa atrapado en esa lógica aldeana donde algunos alcaldes creen que la popularidad es buena, así se trate de alborotos monumentales.

Betty fue más inteligente, Juan un chivo en cristalería, el problema para él, es que el 2027 no se decidirá en las redes sociales, sino en la frialdad de la calculadora del costo-beneficio electoral donde ya no entra ni con calzador. @analisistv

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