Por Luis Camacho
La Arquidiócesis de Puebla lamentó que un grupo de «pseudo-sacerdotes» operen en la zona metropolitana, aprovechándose de la fe y la urgencia de los ciudadanos para lucrar con servicios religiosos sin validez alguna.
Así lo informó Sergio Valdivia Bermúdez, representante de la institución eclesiástica, quién detalló que estos impostores se especializan en ofrecer misas para funerales y bodas, momentos donde la vulnerabilidad o la premura de los fieles facilita el engaño.
A diferencia de la periferia del estado, donde el contacto directo con la comunidad permite identificar al párroco local, la densidad poblacional de la capital se ha convertido en el refugio perfecto para estos estafadores.
El representante de la Arquidiócesis fue enfático a qué cualquier ceremonia realizada por estos individuos no tiene validez ante la Iglesia, lo que significa que los matrimonios o bautizos oficiados bajo este engaño no son reconocidos oficialmente.
En ese sentido, Valdivia Bermúdez subrayó tres puntos clave para que los ciudadanos no caigan en este delito, que ya está bajo la lupa de las autoridades dónde todo sacerdote legítimo debe portar una credencial con su nombre y un código QR que valide su ministerio.
Afirmó que las misas de matrimonio o exequias solo deben realizarse en templos, pues los supuestos sacerdotes que ofrecen servicios en casas particulares, haciendas, balnearios u hoteles están violando las normas eclesiásticas y carecen de permiso.
Señaló que mientras que los falsos ministros condicionan el servicio a un pago obligatorio, la Iglesia sostiene que las aportaciones deben ser voluntarias y nunca un requisito previo para el sacramento.
Valdivia Bermúdez exhortó a los poblanos a acercarse a sus templos correspondientes y no contratar servicios de desconocidos que aparecen en momentos de crisis, recordando que la fe no debe ser objeto de extorsión.











