Por Jesús Ramos
Morena Puebla sesionará el próximo sábado. Una reunión ordinaria, dirán. De trámite. De agenda interna. Pero como casi todo en política, lo ordinario será sólo la fachada de lo extraordinario. Porque esa sesión tiene dedicatoria, nombres y apellidos, aunque nadie se atreva a pronunciarlo en voz alta.
El orden del día hablará de transparencia, congruencia y honestidad. Tres palabras que en la política de la 4T suelen usarse como agua bendita. Se arroja para espantar demonios, aunque nadie esté dispuesto a practicar el exorcismo. No se señalará a nadie desde la tribuna, pero todos sabrán hacia donde apunta el dedo invisible.
Va dirigido a Carlos Barragan de Xicotepec, Omar Muñoz de Cuautlancingo, Alejandro Barroso de Tehuacán, Roberto Solís de Huejotzingo, Bety Sánchez de Zacatlán, Juan Rivera de Chignahuapan y Severiano de la Rosa de Amozoc. Ellos y 48 alcaldes más integran la lista negra.
Los consejeros estatales entenderán el mensaje contenido en esa primera sesión del 2026. Sera para los presidentes municipales abusivos en la manera de disponer dinero público para excesos personales y familiares suyos, indumentaria, viajes, vehículos y más.
Se trata de una cofradía incómoda, un club exclusivo al que no se entra por mérito político sino por opacidad financiera, nepotismo y malos manejos. Son los ediles señalados por manejar las arcas como si fueran caja chica personal, inflar costo de obras como quien infla globos y por hacer negocios distantes del beneficio público.
No hay sentencia judicial, pero sí condena política. Y en Morena hoy por hoy, eso basta. Ellos piensan estar bien con “el de arriba” sin que así sea. El gobernador habría pedido a la dirigencia morenista enviar la misiva. No un regaño público, no una hoguera mediática. Algo peor, el mensaje frío y seco de que ya no cuentan con su gracia.
Es advertencia. Están fuera. Fuera de la confianza, fuera de la narrativa de la transformación y, sobre todo, fuera de cualquier posibilidad de reelección. En el nuevo catecismo morenista, la traición no es ideológica, es administrativa. No se castiga pensar distinto, se castiga robar mal, o robar descaradamente.
Así Morena intentará lavarse las manos, la cara, antes que el lodo termine de cubrirla. Señalará a los suyos, los exhibirá sin nombrarlos y los mandará al rincón de los indeseables, de los chicos malos. Será un acto de supervivencia política, no de virtud moral, de señalar las manzanas podridas. @analisistv











