El canalla de Xicotepec de Júarez

Por Jesús Ramos

A Carlos Barragán Amador habría que darle un aplauso, pero en la nuca, porque sólo un político con el hígado curtido en la desfachatez se atrevería a reservarse 19 millones de pesos para su oficina de alcalde de Xicotepec de Juárez.

Él claro tratará de confundir que no fueron 19 millones, que fueron 9, pero el truco es tan burdo como viejo. A los 9 millones de su oficina de presidente municipal se suman otros 10 millones escondidos bajo la alfombra de la coordinación de presidente.

Tal descaro es tan redondo como la cifra, mientras Barragán Amador es generoso consigo mismo al nivel de un jeque árabe, a su Pueblo Mágico le aprieta el cinturón. Doce millones para seguridad pública. Doce, para policías, patrullas, motos, combustibles, inteligencia, prevención y para un municipio que reclama paz.

Mientras que para su sillón, su oficina, su clima, su gusto y su decreto personal de importancia 19 millones. Aquí y en China a eso se le llama canallada. Las 10 juntas auxiliares que cargan sobre la espalda problemas de desabasto de agua potable, caminos, pavimento apenas les dio 2 millones para todo el 2025.

El penal municipal, ese lugar que opera bajo presión permanente, con docenas de custodios, cientos de presos, turnos, protocolos, vigilancia, alimentación y mantenimiento, recibió 5 millones, el alcalde en cambio 19. Las cuentas lloran solas.

¿Con qué cara gobierna un presidente que gasta cuatro veces más en sí mismo que en la seguridad de su municipio? Con la cara de un irresponsable. Con la cara de un gandalla. Con la cara de un cínico.

Barragán Amador no administra Xicotepec, lo exprime, tampoco representa al pueblo, lo factura, no sirve a la gente, se sirve de ella. Y cuando un alcalde se vuelve su propia prioridad presupuestal deja de ser autoridad para convertirse en un lastre de la sociedad.

Xicotepec no merece un alcalde que invierte millones en su comodidad y despilfarro, mientras las patrullas se caen a pedazos, las juntas auxiliares piden limosna y presos y custodios sobreviven de frijoles y tortillas.

Él sí se da la gran vida, cada peso que destina a su oficina es una línea más en el expediente moral de un hombre que gobierna para sí, que es avaricioso y egoísta. A Barragán Amador no hay que buscarle tres pies al gato, es un canalla. @analisistv

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