Por Luis Camacho
La presencia de carnes de procedencia irregular frenadas en operativos de verificación ha permitido identificar la operación de rastros clandestinos en cuatro zonas clave como Acatzingo, Tepeaca, Tlaxcalancingo y Santa Clara Ocoyucan.
Así lo reveló el encargado de despacho de Industrial de Abastos del Ayuntamiento de Puebla, José Ángel Minutti Lavazzi, durante su comparecencia ante regidores capitalinos.
El funcionario municipal aclaró que, aunque el organismo capitalino realiza inspecciones sanitarias constantes para asegurar que la carne en venta sea apta para consumo humano, no tiene las facultades legales para clausurar dichos inmuebles irregulares.
Por ello, las anomalías han sido notificadas formalmente a la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios (DPRIS) y a la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado, instancias competentes para intervenir.
«Nosotros no podemos cancelar un rastro clandestino, tenemos que notificar a la DPRIS o a la Secretaría de Desarrollo Rural. Nosotros nada más revisamos la carne”, mencionó.
Durante la rendición de cuentas, Minutti Lavazzi explicó que el proceso de ordenamiento y la exigencia de operar bajo estándares de certificación Tipo Inspección Federal (TIF) provocaron un desplazamiento del sacrificio bovino hacia otros estados, afectando la producción local.
La matanza de reses en el Rastro Municipal de Puebla registró una disminución del 5.2 por ciento, al pasar de 21 mil 428 cabezas procesadas en el ciclo 2024-2025 a 20 mil 313 en el periodo 2025-2026, lo que representó una pérdida de mil 115 cabezas.
Pese a esta contracción en el sector vacuno, las acciones de ordenamiento permitieron compensar las cifras e impulsar un crecimiento global del 9 por ciento en las instalaciones municipales como el aumento en porcinos y ovicaprinos.











