Celina no fue destapada, fue desplegada, y no sólo para la alcaldía de Puebla

Por Jesús Ramos

Hay espectadores ingenuos que ven mover una pieza y escandalizan haber descubierto toda la estrategia política, así andan algunos con Celina Peña, la encierran en la pequeña caja municipal como si el tablero de Alejandro Armenta no fuera mucho más amplio.

¿De verdad creen que todo ese montaje dominical en el Centro de Convenciones fue para hacerla participar en una simple carrera por la alcaldía? Seríamos tan miopes como para pensar que un general despliega tropas solo para cuidar la puerta de su casa.

Fue un destape, sí, pero no uno con etiqueta de destino único. Fue algo más útil, la presentación de una pieza en un gran tablero bastante amplio. Alejandro no piensa en una silla de aquí al 2027, piensa en todo el salón, y ese salón también considera el Congreso del Estado con algo más.

Por eso el error no es de Celina, el error es de analistas perezosos que se marean con el vértigo político. “Va por la alcaldía”, “la cambiaron por Artemisa”, concluyen, como quien necesita cerrar la historia para irse a chelear. La política no es un cuento infantil, es una trama abierta donde los personajes cambian de escena a conveniencia propia o del grupo al que pertenecen.

Ayer mismo el propio Armenta mostró parte de su baraja en su mañanera, Laura Artemisa como Plan A, y un Plan B bastante nutrido con Claudia Hernández, Silvia Tanús, Carla López Malo, y aunque la prudencia obligue a omitir nombres no debemos olvidar a La Bonita Sánchez. Y por supuesto, a Celina.

¿Casualidad? No. Es sobrepoblación estratégica, porque el gobernador no necesita una candidata solitaria, necesita muchas opciones. Una para la capital, varias para el Congreso, otras para la Cámara federal, todas leales, todas suyas, ahí es donde Celina encaja mejor, no como apuesta única, sino como pieza versátil.

En política no se promueve a alguien para un cargo, se le posiciona para todos. El domingo no fue una excepción, fue promoción velada, tampoco definición, fue ruido calculado. Asegurar que Celina va por la capital es como ver una carta de la baraja y jurar que ya conoces la mano completa del tahúr. El problema no es la carta, el problema es el ingenuo jugador que no entiende el juego.

Eliminar a Laura Artemisa del trazado original no sólo es un pésimo análisis de “los analistas”, es no comprender que en política el tiempo es oro molido, y sustituirla a estas alturas sería un error de principiante cuando las pretensiones reales del mandatario son ampliar la baraja para todos los cargos del año entrante con Celina en el tablero.  @analisistv

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