Por Jesús Ramos
En la comedia negra de los gobiernos municipales el poder ya no se disfraza, se exhibe, en Cuautlancingo, el edil Omar Muñoz provocó en la calle a un ciudadano, lo retó a golpes, hay video, lo tilda de “cobarde” por no aceptar irse a un callejón a darse de trompadas. Se envalentonó y cómo no, Omar tiene guaruras, el ciudadano en total indefensión.
Chignahuapan, Juan Rivera presumió fajos de billetes como si fueran medallas de guerra sin atisbo de moral. Mostró en redes los regalos que dio a su mujer. La obscenidad no es la riqueza, es la impunidad mostrada por él como virtud doméstica. Despojó a una persona de su casa en alianza con el notario y el juez de lo civil, infamia pura, autoritarismo de rancho.
Acatlán de Osorio, Guadalupe Bárcenas decidió que gobernar también incluye vacaciones en París. Nada como la Torre Eiffel para olvidar que administra uno de los municipios más pobres de Puebla y del país.
Xicotepec de Juárez, Carlos Barragán Amador alimentó presos con kilos y kilos de tortillas, como si la dignidad se midiera en masa y no en justicia. Caridad de tortillería para cubrir negocios a costa de presuntos delincuentes, pan sin derechos, calor sin ley.
Y luego están los casos que ya no caben en la sátira porque son expedientes, alcaldes señalados por secuestro, robo, cobro de piso y narcomenudeo en Cuautempan, Serdán, San Nicolás y Tlachichuca, hete ahí a Gerardo Cortés y los hermanos González Vieira.
Así, el municipio, la célula básica de la república se volvió feudo, el alcalde es cacique y ley, el ciudadano rehén, oveja, víctima, recursos para extraer riqueza, imperios regionales donde la firma vale más que el código, y el miedo más que el voto y los tinacos.
¿Sorpresa? Ninguna. Los partidos políticos no son ingenuos, saben perfectamente a quiénes están postulando, conocen sus famas, delincuencias, negocios y alianzas oscuras, criminales. Saben quién grita, quién delinque, despoja y quién es capaz de las cosas más horribles con tal de ganar.
La parte que oficializa a los villanos son los organismos electorales, reparten constancias como si fueran indulgencias y listo, delincuentes con charola, abusivos con fuero, ladrones con presupuesto público, la democracia como trámite, la moral como estorbo. @analisistv












Un comentario
Y sigue la inseguridad sin atregua mientras los alcaldes se dan la gran vida con su preponderancia para gobernar y presumir lo que roban, su arrogancia no les permite pensar y preocuparse por el pueblo qu e los puso en el cargo, que pero ya vienen nuevamente la solicitud de votos entonces todos son un pan de dios y prometen el resolver todos los problemas del pueblo, inches hipócritas ahí les encargo compadres luego no se quejen cuando los envíen a golpear por exigir que trabajen.