A Olga Lucía le quedan dos meses en Morena, se va a las Termópilas

Por Jesús Ramos

Cuando se habla de salidas elegantes, como ir por una candidatura, es porque la puerta está abierta y alguien sostiene la manija. Es lo que sucede con Olga Lucía Romero Garci-Crespo que no se irá de Morena por voluntad sino por migración obligada.

Se le adelantaron Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán y el arribo de Ariadna Montiel, reacomodo de piezas para que el tablero no se descuadre antes del 2027, y como en la política mexicana nada es casualidad, se repetirá el libreto en Puebla.

El gobernador Alejandro Armenta no esperará a que alguien que no es de su grupo le administre el partido en año de elecciones. Va a tomarlo. Como lo hizo la presidenta, como lo dicta la costumbre no escrita del poder, quien gobierna manda.

Olga lo sabe, por eso su salida será tersa, envuelta en papel celofán y discurso institucional de agradecimiento. Nada de portazos, se irá con una sonrisa que no necesariamente significa satisfacción, dejó de ser útil para la batalla que viene.

Partirá a las Termópilas tehuacaneras a pelear la candidatura a alcaldesa que perderá. No hay matemáticas que le alcancen, no después de haber cruzado líneas que en política no se cruzan sin pagar facturas, su alianza con Rosario Orozco de Barbosa, viuda incómoda que divide en vez de sumar.

En Morena el pecado no es aliarse, es aliarse mal, y mientras Olga Lucía hace maletas con discreción, Armenta enlista nombres con Claudia Hernández como cabeza de grupo. Dirán que no es consejera morenista, algo que puede solucionarse.

Faltan dos meses para la salida de Olga, un suspiro, sí, pero en política dos meses son suficientes para enterrar una carrera o reinventar un personaje. En Puebla el relevo ya inició, aunque finjan que no. @analisistv

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