A Morena se le cayeron los candidatos en Tehuacán, se quedó sin cartas

Por Jesús Ramos

A Morena se le acabaron los cartuchos en Tehuacán, el partido que presumía ser invencible en la tierra del pan de burro y el comercio bravo carece de cuadros altamente competitivos, sus principales aspirantes cayeron en desgracia

El problema no es solamente que sus cuadros estén magullados antes de la contienda constitucional, el asunto es que están moralmente aplastados, socialmente desgastados y electoralmente apestados.

Marco Balseca terminó convertido en el ejemplo perfecto del político que se desinfla cuando la realidad le explota enfrente. El conflicto de los invernaderos lo exhibió como un operador incapaz de apagar incendios.

El bloqueo de varios días en la carretera Tehuacán-Acultzingo acabó de hundirlo, mientras miles de ciudadanos quedaron atrapados, se generaron millonarias pérdidas económicas y la desesperación apresó a turistas, viajeros y comerciantes.

Y mientras Balseca se caía a pedazos, Olga Lucía Romero Garci-Crespo decidió multiplicar eventos, reuniones y recorridos para ganar la partida interna de Morena, el problema es que cada colonia visitada le devuelve más negativos que aplausos.

En Tehuacán la señalan de ambiciosa, calculadora y despiadada. La disputa por la herencia de doña Socorrito Romero ya dejó de ser asunto familiar, se convirtió en condena pública, la percepción popular es devastadora.

La mujer que quiere quedarse con todo y que incluso terminó enfrentando judicialmente a su propia familia, incluida una tía enferma de 85 años, tiene ya un costo caro y bastante negativo en fama pública.

Morena apostó a que el poder del partido bastaría para fabricar candidatos competitivos, pero en Tehuacán ocurrió lo contrario, la marca guinda cayó en desgracia porque sus figuras dejaron de representar esperanza para simbolizar desconexión social.

Pedro Tepole, Alfredo Chávez Olivier y Omar Pérez tampoco despegan, no crecen lo necesario, no emocionan, conforme pasan los meses se hacen más pequeños ante los ojos de la gente.

En medio del desastre morenista aparece el alcalde Alejandro Barroso convertido en el principal promotor del voto de castigo, la percepción ciudadana lo coloca como inepto y responsable directo de la enorme inseguridad que priva en la región.

El partido se quedó sin figuras competitivas, no hay liderazgo sólido, no hay candidato natural y tampoco una narrativa que convenza, todos los aspirantes morenistas se están yendo al demonio. @analisistv

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