Por Anahí Valdez
El Instituto Poblano de Lenguas Indígenas reportó que tres de las siete lenguas originarias que se hablan en el estado de Puebla, se encuentran en un proceso de vulnerabilidad que compromete su existencia.
Las variantes lingüísticas afectadas corresponden a las comunidades otomí, tepehua y ngiva, de acuerdo a la titular del organismo estatal, Apolinaria Martínez Arroyo.
Durante una entrevista, explicó que la falta de transmisión y las dificultades técnicas entre los habitantes constituyen los principales factores de riesgo.
Un ejemplo de la problemática, es el caso del municipio de Chila de la Sal, donde la comunidad de hablantes de la lengua ngiva mantiene la comunicación verbal, pero enfrenta un rezago en el dominio de su sistema de escritura.
Ante este diagnóstico, la dependencia estatal implementó un programa basado en mentorías específicas, mediante el cual especialistas buscan que los poseedores del conocimiento lingüístico reproduzcan sus saberes.
Martínez Arroyo precisó que, aunque el riesgo está latente, no existe una proyección cronológica exacta para la extinción de estos idiomas en caso de que las medidas institucionales resulten insuficientes.
De acuerdo con el censo del instituto, el estado de Puebla concentra una población de un millón 043 mil 116 personas que se autoadscriben como indígenas, de las cuales 615 mil 622 son hablantes activas de alguna lengua originaria.
Estas cifras ubican a la entidad en la cuarta posición en el indicador de población indígena en el país.
El reporte demográfico añade que el 90 por ciento de este sector poblacional habita en 76 de los 217 municipios del territorio poblano, donde coexisten con las comunidades nahuatlacas, totonacas, mixtecas y mazatecas.











