Por Redacción
El presidente Donald Trump impulsó acuerdos tecnológicos en Medio Oriente en 2025, acompañado de directivos de empresas como Sam Altman y Andy Jassy, con el objetivo de posicionar a la región en la carrera global de la inteligencia artificial. Países como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita comprometieron decenas de miles de millones de dólares en infraestructura, con proyecciones de gasto tecnológico de hasta 155 mil millones de dólares en 2025, incluidos 9 mil 500 millones para centros de datos.
Sin embargo, el conflicto con Irán ha comenzado a afectar directamente estas inversiones. Ataques con drones y misiles han impactado centros de datos en Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, provocando interrupciones en servicios digitales. Incluso Amazon reportó fallas en sus instalaciones en la región, mientras que amenazas iraníes apuntan a infraestructura vinculada a empresas como Microsoft, Google y Oracle. A pesar del riesgo, analistas señalan que la región mantiene ventajas clave como energía barata, respaldo estatal y capacidad financiera, factores que la mantienen atractiva para el desarrollo de inteligencia artificial. No obstante, advierten que si la guerra se prolonga, podrían retrasarse inversiones, aumentar costos y replantearse proyectos, lo que pondría en pausa —aunque no cancelaría— las ambiciones tecnológicas del Golfo.











