Así se cocinará y repartirá el poder en Puebla en el 2027

Por Jesús Ramos

El gobernador Alejandro Armenta no sólo ganó un estado en el 2024, ganó una mesa política con él en la cabecera, y en esa mesa hay sillas contadas, platos medidos y comensales con memoria.

Este año Alejandro decidirá en lo local las candidaturas que Morena lanzará al 2027. La pregunta del millón no es si repartirá. La pregunta es cómo, cuánto y a quién le dará posiciones.

Luis Miguel Barbosa decidió comerse el pastel entero, sacó de la mesa política a todo mundo, las candidaturas las decidió él, Agustín Guerrero, Julio Huerta y Verónica Vélez. Gobernó sin nadie. Y esa soledad le cobró factura, entonces y ahora.

En contraste Sergio Salomón entendió la aritmética elemental del poder, repartir para sostener y dar juego. Dio porciones, respetó equilibrios y, sobre todo, otorgó su sitio a Alejandro Armenta en la repartición por ser el candidato a gobernador.

¿Cerrar la llave como Barbosa o abrirla como Céspedes? Hay tres grupos con cuchillo y tenedor en la mesa, tienen apetito, observe a Ignacio Mier, Sergio Salomón y Claudia Rivera ahí sentados a la espera del filete.

Nacho tiene en Tehuacán, Cuautlancingo y Huejotzingo sus porciones municipales, a su hijo en la diputación federal, Céspedes Tepeaca y a su hermano en la diputación local, además de otras alcaldías, Puebla capital entre ellas, Rivera no controla municipios, pero si tiene posiciones incluso en el gobierno estatal.

Armenta no es Barbosa ni Sergio, pero su experiencia en política es vasta, no puede abrir demasiado el abanico ni debe porque diluiría su poder, aunque sí repartir de manera quirúrgica para convidar poquitos a los grupos citados.

Mier, Céspedes y Claudia son enclaves estratégicos en lo nacional, igual con poder, relaciones e influencia, y en medio de ellos Armenta con la necesidad de construir lo suyo, su gente y lealtad.

¿Cuántas posiciones? Aquí es donde entra la verdadera alquimia del poder. No debe repartir por generosidad, sino por utilidad y descompresión. Dar las mínimas presidencias municipales y diputaciones locales, considerando que las regidurías también son dádivas.

Imposible que entregue mayorías, pero sí presencias y representaciones de grupos, ese será el punto exacto, equilibrio sin empoderamiento. Alejandro puede optar por el reparto o la concentración, ambas rutas tienen costo, repartir es ceder, no repartir es aislarse, el 2027 será una elección de negociación y reconocimiento de grupos. @analisistv

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