Por Carlos Clemente
Hay realidades que no caben en los informes.
Mientras las cifras se ajustan para contar una historia, en las carreteras de Puebla ocurre otra realidad: la violencia circula con libertad, se instala, opera y cobra víctimas.
Irónicamente esta vez, las víctimas fueron quienes salvan vidas.
Un asalto con violencia en la carretera federal Puebla–Tehuacán, a la altura de Amozoc, terminó con la vida de la enfermera Blanca Cecilia Rojas Aguilar. Viajaba con otra enfermera, Maribel, y el médico Guillermo. Los tres regresaban a la capital después de cumplir su jornada en el Hospital General de Tecamachalco.
No volvían de una fiesta. Volvían de trabajar todo el fin de semana.
Sujetos armados los interceptaron durante la madrugada del lunes 16 de marzo. El presunto intento de asalto derivó en una ráfaga de disparos contra su vehículo. Blanca Cecilia resultó con las heridas más graves. Fue trasladada al hospital del ISSSTE, pero horas después murió.
Sus compañeros sobrevivieron. Siguen hospitalizados, con pronóstico reservado.
Los tres son parte del sistema IMSS-Bienestar. Personal de jornada acumulada. De los que cubren fines de semana y días festivos. De los que sostienen, en silencio, un sistema de salud que trabaja al límite.
La Fiscalía abrió una carpeta de investigación. El caso fue turnado a la unidad especializada en feminicidios. Habrá que ver si la indagatoria avanza o se convierte en un expediente más.
Las carreteras poblanas —federales, estatales o autopistas— se han convertido en territorios donde el delito tiene presencia constante. No distingue horarios, profesiones ni trayectos. Actúa con una regularidad que ya no sorprende. Y con una impunidad que sí debería indignar.
El caso se conoció dos días después, no por un informe oficial, sino por esquelas y mensajes en redes sociales de familiares y amigos. Blanca Cecilia, era una enfermera especializada, tenía dos maestrías. Y, lo más doloroso, dos menores de edad han perdido a su madre.
Hay completa indignación en el sector, el sindicato SINAITSA condenó el ataque y exigió justicia. También advirtió: hoy no hay condiciones de seguridad para el personal de salud en distintas regiones del estado.
Y no solo para ellos.
Esta es la realidad que enfrentan miles de poblanos cada día: salir a carretera implica un grave riesgo.
Más allá de narrativas optimistas o de indicadores a la baja, hay una verdad que no admite matices: en Puebla, violencia e inseguridad golpean todos los días a los ciudadanos. @analisistv












Un comentario
No deja de ser un tema la inseguridad del estado principalmente el de las carreteras, sea cual sea el tipo de transporte por que ya no solo al de carga si no ahora también están sobre los particulares, que poca que sabiendo adonde operan estos ladrones se les siga permitiendo que actúen con total impunidad solapados por la misma autoridad como se vio con la guardia nacional hace unos meses en San Martín texmelucan