Por Redacción
La guerra impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Irán podría abrir oportunidades estratégicas para el presidente de Rusia, Vladimir Putin, según analistas. Aunque Rusia perdió aliados en la región tras la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei durante los ataques de Estados Unidos e Israel, Moscú podría beneficiarse de los efectos económicos y geopolíticos del conflicto.
Uno de los factores clave es el impacto en el mercado energético. El precio del petróleo superó los 100 dólares por barril y analistas advierten que podría alcanzar 150 dólares a finales de marzo si continúan las interrupciones en el transporte de crudo por el Estrecho de Ormuz. Como uno de los mayores exportadores de energía del mundo, Rusia podría obtener mayores ingresos por petróleo y gas, lo que fortalecería su economía en medio de la guerra contra Ucrania.
Además, el conflicto en Medio Oriente podría desviar la atención internacional del frente en Ucrania, donde Rusia mantiene su ofensiva militar. Mientras la comunidad internacional se concentra en la crisis con Irán, Moscú continúa ataques con drones y misiles, lo que podría darle ventaja estratégica en el conflicto europeo.










