Por Carlos Clemente
En la Sierra Negra de Puebla denunciar un delito ambiental no garantiza justicia. Garantiza castigo.
Ahí, la tala ilegal no solo arrasa con la montaña; también sepulta derechos, voces y libertades.
Grupos caciquiles operan con tal grado de poder que actúan con absoluta impunidad. Controlan territorio, intimidan comunidades y, cuando alguien se atreve a señalarles, voltean la ley como garrote. Los denunciantes terminan perseguidos, encarcelados, multados y amenazados de muerte.
Eso es lo que hoy viven Rufino Ramírez Palacios y José Guadalupe Santiago, activistas indígenas de la inspectoría de Ixtlahuac, municipio de Coyomeapan, en el corazón de la Sierra Negra. Su “delito”: denunciar públicamente la tala clandestina que devora la montaña y señalar a personajes caciquiles con profundas ligas con el poder político.
La respuesta no fue una investigación ambiental ni una acción de autoridad. Fue un escarmiento contra los denunciantes.
Tras hacer públicos sus señalamientos, ambos fueron privados de su libertad por un comando armado durante varias horas. Más tarde, fueron puestos a disposición de autoridades locales, no como víctimas, sino como acusados: señalados de “inventar cargos” y de difamar a presuntos inocentes.
La justicia, en Coyomeapan, funciona al revés.
Bajo el argumento de “los usos y costumbres” y presionados por el aparato local de poder, Rufino y José Guadalupe fueron obligados a pagar una multa de miles de pesos para “reparar el daño” causado por sus denuncias. Solo así recuperaron su libertad. No su tranquilidad.
Porque la liberación vino acompañada de amenazas directas que, aseguran, ponen en riesgo su vida. Hoy exigen la intervención de las autoridades estatales y federales. No piden privilegios. Piden protección, justicia. Piden vivir.
Lo que ocurre en Ixtlahuac no es un hecho aislado. Es el retrato de una región donde la impunidad manda, los caciques gobiernan y la justicia nunca llega a los pueblos orinarios.
En la Sierra Negra de Puebla, defender el territorio sigue siendo una actividad de alto riesgo. Y el Estado, una vez más, brilla por su ausencia. @analisistv












Un comentario
Pero que pasa con el gobierno estatal y federal que sigue mintiendo al mantener una cortina de humo argumentando que ellos están a favor de cuidar y proteger el medio ambiente y las zonas protegidas para la deforestación, sigue siendo la corruptela de los gobiernos y el cacicazgo de las familias en las comunidades indígenas, 🤬