Por Jesús Ramos
El estadio Cuauhtémoc dejó de ser un templo del fútbol, ahora es un potrero con licencia oficial, un riesgo con boletaje enumerado y dos vergüenzas televisadas en alta definición.
Lo ocurrido martes y miércoles no fueron accidentes, fueron advertencias. Dos futbolistas de milagro no se rompieron la rótula, estuvieron a punto de despedirse de sus carreras a causa de un césped criminal.
Las imágenes son el acta notarial del desastre. Al deslizarse, los jugadores no encontraron pasto sino un dique de arena, tierra suelta, parches mal pegados. El estadio dispersó polvo como en el llano. Eso no es fútbol profesional, es temeridad institucional. Nadie en su sano juicio puede justificar que un inmueble de ese nivel ponga en riesgo la integridad física de quienes lo usan.
Pasó dos noches seguidas. Primero en el partido de La Franja contra Mazatlán, después en el Cruz Azul-Atlas. Dos avisos consecutivos, brutales. Se puede lesionar de gravedad cualquier jugador en la cancha del Cuauhtémoc.
Si esas imágenes se vieron en México, júrelo que también las vieron en Corea del Sur y en Portugal. Y si lo hicieron tomaron nota. Ninguna selección entrenaría en una cancha así. La FIFA tampoco es ingenua, claro que puede borrar al Cuauhtémoc de la lista de opciones de entrenamiento mundialista.
La nómina de Portugal con Cristiano Ronaldo vale cientos de millones de euros, quizá miles, eso justificaría la decisión de sacarle tarjeta roja a Puebla, otras selecciones valen menos, pero igual se tasarían en cientos de millones de dólares o euros.
Es lamentable decirlo, pero no hay tiempo ni condiciones para ofrecer un césped digno, de extraordinarias garantías, ¿cómo ofrecerlas?, si Puebla y Cruz Azul usan el estadio hasta tres veces por semana. Este sábado volverán a jugar para completar la cuota. Imposible evitar que empeore.
El problema no es el calendario de la Liga MX, es la planeación. El estadio fue tratado como renta intensiva, se exprimió hasta dejarlo sin vida. Las imágenes de los dos futbolistas a punto de lesionarse le dieron la vuelta al mundo. No exageremos, el mundo del fútbol las vio.
Puebla aspira a ser sede alterna, pero hoy ofrece un escenario patético, peligroso e indigno. Lástima lo ocurrido porque muchos se ilusionaron con ver al Bicho entrenando en Puebla y a otras estrellas, sin embargo, después de lo sucedido, la posibilidad se esfuma. @analisistv











