El ambulantaje asfixia el Corredor 5 de Mayo pese a restricciones este fin de semana

Luis Camacho

A pesar de los esfuerzos institucionales por mantener el orden, el Corredor 5 de Mayo se transformó en un laberinto de puestos semifijos este fin de semana, donde la movilidad peatonal pasó a segundo plano frente a la efervescencia de las ventas decembrinas.

Desde las primeras horas del sábado y domingo, la arteria principal del Centro Histórico perdió su naturaleza de vía libre con la colocación de estructuras metálicas y lonas que fueron instaladas a lo largo de la vía, reduciendo en algunos tramos hasta un 50 por ciento el ancho de la calle.

La consecuencia directa fue un cuello de botella constante que obligó a poblanos y turistas a transitar en fila, rompiendo la fluidez del paseo familiar toda vez que los puntos de mayor conflicto se concentraron en esquina con la 8 Poniente

Sin embargo la alta densidad de puestos de ropa que dificultaban el acceso lateral también se vio en el cruce con la 12 Poniente con la saturación por artículos de temporada y accesorios de tecnología.

De la misma manera la instalación del ambulantaje se observó en imediaciones del Templo de Santo Domingo dónde el flujo turístico se vio interrumpido por la colocación estratégica de puestos de alimentos y artículos diversos.

Aunque la Secretaría de Gobernación Municipal (Segom) ha mantenido despliegues en la zona, la alta demanda de productos de fin de año y la masiva afluencia de compradores crearon un escenario para que los vendedores informales ignoraran los perímetros restringidos.

La presencia de los comerciantes informales en el Corredor 5 de Mayo no solo afectó la comodidad del transeúnte, pues invadió incluso los cajones de estacionamiento y las ciclovías, provocando un efecto en el tráfico vehicular.

Lo anterior luego de que sus permisos que fueron otorgados por el Ayuntamiento de Puebla para su instalación en diferentes puntos de la capital terminara el pasado 21 de diciembre como parte de los acuerdos durante el último mes del año.

En ese sentido ha obligado al comercio informal a instalarse en el primer cuadro de la ciudad afectando cruzar este cuadrante del Centro Histórico que ahora requiere hasta 20 minutos de espera en horas pico.

Asimismo, los espacios designados para bicicletas han desaparecido bajo montañas de mercancía, obligando a los ciclistas a mezclarse con el tráfico pesado para poder transitar.

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