Por Jesús Ramos
Nuestros legisladores poblanos tienen todo el derecho de comprarse lo que quieran, cuando quieran y como quieran. Con lana cada quien es dueño de darse lujos, caprichos y antojos, nadie pretende meter las narices en el clóset ni en el garaje ajeno.
Pero que los diputados locales no nos quieran sermonear con la cartilla de la austeridad republicana, medianía juarista ni la cantaleta de que su sueldo rasguña los 60 mil pesos mensuales, cuando las cuentas no cuadran ni aunque las hagan con calculadora científica.
Hay algo que este 2025 dejó clarísimo. Nuestros legisladores salieron de compras como si no hubiera mañana. No al Walmart ni al Coppel, no. Fueron a agencias de autos y tiendas departamentales exclusivas del poder económico.
Ahí está la diputada Ana Laura Gómez, de Morena, que le puso 2 millones de pesos a la friolera del menaje de élite y otros 600 mil a una Taos Volkswagen. Todo con su salario de 60 mil mensuales. Milagro. Igual que el Nazareno los peces y el pan, Laura multiplicó el dinero bíblico.
La diputada Azucena Rosas Tapia, también de Morena, no se quedó atrás y facturó una camionetota Ford F150 4X4 Platinum Plus con un valor en el mercado de 1 millón 139 mil, asientos de piel, servibar con la fotografía de Andrés Manuel López Obrador y la leyenda: no mentir, no robar y no traicionar.
Anexemos a Celia Bonaga, del PAN, que despachó sin amortiguadores el pagó de 845 mil pesos por una Ford Maverick, pick up bellísima para nadita sentir cuando caiga en los baches de San Andrés Cholula y Puebla.
A María Fernanda de la Barreda ninguno de sus compañeros la iba a impresionar en gastos y amuebló su casa por la módica suma, en rebajas de temporada, de 850 mil pesos. Al carrito de compras le cargó encima una Ford Territory, un Vento y una camioneta Frison. La modestia, ya se sabe, es para quien no cobra dieta.
Aquí es donde nos sorprendemos. Lo reportado por Jimmy Natale ni los más devotos del espíritu santo se lo creen. Al también dirigente del Partido Verde resulta que cada año “alguien” le dona un departamento. Eso sucedió en 2025 y 2024, pero también ocurrió en 2016 y 2019. Cuatro departamentos regalados. Igual que al Tío Richi le provoca úlceras pagar impuestos.
La pregunta cae como piedra. ¿No se darán cuenta los legisladores poblanos de lo burdos que son con sus declaraciones patrimoniales? ¿Creen de veras que no nos damos cuenta de lo que nos damos cuenta?
Son, ni más ni menos, nuestros “Noroñas Poblanos”. Lo que compran no coincide con lo que ganan, ni aun echando mano del instrumento crediticio, lo que dicen en sus declaraciones de ingresos colapsa con su estilo de vida. @analisistv











