Por Carlos Clemente
La base magisterial terminó por rebasar —y exhibir— al dirigente de la Sección 51 del SNTE, el siempre oficialista Alfredo Gómez Palacios. Con el bloqueo en la Recta a Cholula, frente a las oficinas de la Oficialía Mayor, y luego en la sede central de la dependencia, los docentes obligaron a la Secretaría de Educación Pública (SEP) a sentarse en una mesa de negociación para atender sus exigencias.
El mensaje fue claro: cuando la base se mueve, el “liderazgo” decorativo sobra.
Gómez Palacios quedó reducido a lo que realmente ha sido durante toda su gestión: una figura testimonial. Mientras él posaba para las fotos oficiales, fueron los trabajadores quienes lograron abrir un canal de diálogo con la autoridad para discutir temas que llevan años atorados: asignación de plazas, regularización de claves, recategorización y homologación. Todo aquello que su dirigencia, a meses de concluir, jamás consiguió destrabar.
La protesta también dejó al descubierto su falta de compromiso. El secretario general tuvo que sumarse —a regañadientes— a la mesa de negociación cuando se enteró de que el propio secretario de Educación, Manuel Viveros Narciso, recibiría a una comisión de maestros plantados en la puerta principal de la SEP. Ya no podía seguir fingiendo que controlaba algo.
Y es que el tema central no es menor. Los docentes reclaman procesos transparentes para la asignación de plazas de educación superior: esas que, por tradición, los líderes sindicales reparten entre familiares e incondicionales. Así ha sido durante años y así lo hizo su antecesor, Jaime García Roque, a quien Gómez Palacios prefirió encubrir antes que investigar, pese a haberlo prometido en campaña.
El pseudo dirigente terminó haciendo un papelón. Mientras los maestros reclamaban derechos laborales, él andaba muy ocupado con su tableta, afiliando simpatizantes a Morena para quedar bien con el poder en turno, en vez de cumplir con la responsabilidad que exige representar a más de 40 mil trabajadores de la educación.
Ojalá la base magisterial no deje pasar esta oportunidad y le exija cuentas reales: desde la transparencia en el uso de las cuotas sindicales hasta la defensa efectiva de sus intereses. Porque si algo quedó claro tras esta jornada, es que Gómez Palacios jamás ha estado del lado de los maestros. @analisistv











