@analisistv
Apoyado por Donald Trump, y con la sociedad israelí fracturada en dos, Benjamín Netanyahu enfrenta hoy una compleja elección que puede significar su epílogo político.
Netanyahu lidera el Likud, y sus socios políticos son Itamar Ben Gvir -partido Otzma Yehudit-, y Bezalel Smotrich -partido Hazionut Hadatit, que integran el actual gobierno y llevaron al primer ministro a extremas posiciones de derecha.
Al otro lado, la oposición israelí se mueve de derecha a izquierda con un objetivo básico: bloquear la reelección de Netanyahu y revisar su responsabilidad política antes y después del ataque terrorista de Hamas, ocurrido el 7 de octubre de 2023.
El líder de la oposición es Gadi Eisenkot, un prestigioso general que encabeza el partido Yashar!. Junto a Eisenkot se alinea la coalición Beyachad, que conducen Naftali Bennett y Yair Lapid.
Es un bloque por derecha, que compite por el electorado que apoyaba a Netanyahu antes del ataque terrorista avalado por Irán.
Y para exhibir la fragmentación actual de la sociedad israelí, la coalición socialdemócrata que responde a Yair Golan está dispuesta a acompañar al general Eisenkot, aunque tambien sea respaldado por Avigdor Lieberman, que controla al partido nacionalista Ysrael Beyteinu.
Los bloques que lideran Netanyahu y Eisenkot se diferencian respecto a la estrategia que Israel debe asumir ante Irán, frente a los graves errores cometidos por la actual administración que permitieron a Hamas ejecutar su masacre, y ante los crímenes de guerra cometidos en Gaza.










