Por Jesús Ramos
Hay alcaldes que ya levantaron la mano para reelegirse pese a cargar consigo sospechas fundadas de corrupción y criminalidad. La ambición de repetir se convirtió en una prolongación natural del cargo, tres años más de poder son los que reclaman.
Lo que todavía no entienden es que gobernar no consiste en administrar ceremonias, repartir apoyos, presumir obras y regalar sonrisas, también implica rendir cuentas, transparentar el dinero e informar a quiénes pagaron por servicios, infraestructura y compras.
Juan Rivera Trejo, presidente municipal de Chignahuapan, tiene fama de presuntos vínculos con Juan Lira, El Moco, generador de violencia de la Sierra Norte. El periodista Fernando Maldonado le asegura sociedades y relaciones entre ambos personajes.
Son señalamientos graves que deben investigarse. No equivalen a una sentencia judicial, pero tampoco son asuntos que puedan despacharse con una negativa o un comunicado. Rivera Trejo ya se registró para reelegirse por Morena. ¿Cómo pretende pedir tres años más con semejantes sospechas y por ser un edil tremendamente opaco?
Presupuestos, nóminas, obras públicas, contratos, compras, licitaciones y adjudicaciones directas son informes que oculta desde el primer día de mandato. Evita que se sepa cómo eroga el dinero del pueblo. Su manía siniestra de esconder el gasto lo convierte en el peor de los 217 de sus pares en menesteres de opacidad.
En Huejotzingo Roberto Solís Valles también ha manifestado interés por participar en la contienda de 2027. Sobre su administración pesan señalamientos que lo vinculan con actividades criminales. ¿Qué mecanismos utilizará Morena para revisar a este par y a otros que amagan con la reelección?
En San Pedro Cholula Tonantzin Fernández Díaz ha expresado su interés por repetir. Pero la aspiración obliga a revisar las cuentas del ayuntamiento. No transparenta contratos, obra social, programas, absolutamente nada, ni los ingresos por parquímetro. La inseguridad se le disparó en 74 por ciento con respecto a febrero de este año.
También han levantado la mano para propósitos similares Juan Manuel Alonso de Texmelucan, Alejandro Barroso de Tehuacán, Carlos Barragán de Xicotepec y Rogelio López Angulo de Huauchinango, todos una calamidad en resultados de gobierno, un desastre.
Morena y sus aliados tendrían que ser rigurosos en la selección de sus candidatos, revisar muy bien el desempeño de los ediles, considerar y corroborar sospechas de corrupción, señalamientos y criminalidad.











