Alumnas BUAP convierten sargazo en biohilos para raquetas de tenis sustentables.

Por Redacción

Lizbeth Nava Martínez y Lizzeth Cabrera Vargas, estudiantes de Ingeniería Textil de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), desarrollaron biohilos a partir de sargazo para utilizarlos en las cuerdas de raquetas de tenis, con el objetivo de aprovechar un residuo que se acumula en las costas mexicanas y reducir el uso de materiales derivados del petróleo.

El proyecto, denominado Alginate Sports Corp, fue presentado en el Primer Concurso de Sostenibilidad Textil (FEST-TEX 2026), organizado por el Colegio de Ingeniería Textil de la BUAP, donde estudiantes plantearon alternativas para transformar residuos en productos de valor agregado.

Para obtener el biomaterial, las alumnas recolectaron sargazo, lo lavaron, secaron y redujeron de tamaño. Posteriormente aplicaron un tratamiento ácido y una extracción alcalina para obtener alginato de sodio, componente principal de la pared celular del alga. Después del filtrado, purificación y secado, el material fue convertido en polvo y colocado en una solución de agua con cloruro de calcio para solidificarlo y formar los biohilos.

Sin embargo, Lizzeth Cabrera Vargas explicó que una vez seco, el material perdió resistencia. Ante este problema, las estudiantes optaron por desarrollar un material compuesto mediante la combinación del alginato con otros materiales.

Realizaron pruebas con poliuretano, nylon, cáñamo y fibras naturales y sintéticas. El nylon presentó los mejores resultados en tenacidad y tensión, características similares a las de las cuerdas convencionales utilizadas en el tenis.

Para evaluar el comportamiento mecánico del material, las estudiantes realizaron simulaciones en el programa SolidWorks, donde diseñaron una raqueta y sometieron sus cuerdas a diferentes pruebas. También incorporaron un pigmento termocrómico que cambia de azul fuerte a blanco conforme aumenta la temperatura, con el propósito de verificar la uniformidad del material.

La propuesta parte de un problema ambiental. Cuando el sargazo se acumula en grandes cantidades, bloquea el paso de luz solar hacia ecosistemas marinos y, durante su descomposición, libera gases como ácido sulfhídrico.

Lizbeth Nava Martínez señaló que buscan desarrollar un producto sustentable que permita sustituir entre 60 y 90 por ciento de los materiales provenientes del petróleo presentes actualmente en las cuerdas de tenis.

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