Por Luis Camacho
Tras la clausura parcial que obligó al relleno sanitario de Chiltepeque a reducir sus operaciones al 80%, el Ayuntamiento de Puebla estima que el depósito vuelva a funcionar al 100% de su capacidad antes de que concluya el año.
La reactivación total depende de que la empresa concesionaria RESA, desahogue las 12 medidas preventivas y correctivas impuestas por la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa).
De acuerdo con el coordinador del Organismo Operador del Servicio de Limpia, Omar Rodríguez, la autoridad federal fijó un plazo de 90 días para el cumplimiento integral de este paquete de observaciones.
El funcionario explicó que las acciones buscan solucionar de fondo la contaminación por lixiviados que afecta a los terrenos agrícolas colindantes con la junta auxiliar de Santo Tomás Chautla.
Omar Rodríguez reveló que durante una inspección realizada por la Profepa hace un mes, se verificó el avance en tres proyectos de infraestructura ambiental como los estudios técnicos en la bóveda para ubicar y frenar filtraciones.
Asimismo, la Profepa verificó la construcción de una pileta en el punto exacto de escurrimiento de fluidos y la edificación de una laguna de contención para el control adecuado de lixiviados.
A la par de atender las observaciones del órgano federal, Omar Rodríguez indicó que la concesionaria trabaja en el recubrimiento de la Celda C, obra que garantizará el funcionamiento del relleno sanitario durante cinco años más.
A pesar de las restricciones vigentes desde el pasado 13 de mayo, el funcionario señaló que la proyección de espacio a largo plazo se mantiene favorable, puds de las 67 hectáreas totales del predio, solo se ha utilizado el 35%.











