Segunda vuelta del PAN, no fue Manolo, pero tampoco será Lupita

Por Jesús Ramos

En el PAN de la ciudad de Puebla no hay paz. Lo que en otros partidos se resuelve con una cargada discreta o un dedazo elegante, en el panismo ahora lo resolverán en completa hostilidad y hasta con tintes de venganza.

El próximo 17 de noviembre cerrará el registro para quienes aspiren a dirigir el comité municipal en un tablero que contempla a Gaby Ruiz y Conny Limón como seguras, y a Mónica Rodríguez y Lupita Leal en plan dubitativo e indecisas.

Se trata de la segunda vuelta, round o episodio trepidante dado que el primer ejercicio de democracia interna terminó en desastre. Manolo Herrera había ganado, Lupita impugnó, y el tribunal le dio la razón. Lo que en teoría fue justicia partidista, en la práctica profundizó divisiones.

Hubo grupos panistas que se sintieron agraviados por lo que interpretaron como un berrinche judicial. En un partido tan sectario como el PAN poblano, donde los resentimientos se cuecen más rápido que las estrategias, la respuesta tendrá el condimento de la venganza y el castigo del militante.

Hoy la post batalla de Lupita con Manolo le pesa más que la ayuda natural o lógica. Ganó el pleito legal, pero perdió la simpatía política de casa, la confianza. Hacia afuera se observa heroína, hacia adentro la visión es distinta. El PAN es un partido diferente a los demás, de corte conservador.

La segunda vuelta está pactada para el 7 de diciembre, hablar de favoritas sería una temeridad, Gaby Ruiz tiene el respaldo de algunos liderazgos que apuestan por un perfil conciliador, Conny Limón representa la opción de los cuadros medios deseosos de oxígeno, mientras que las indecisas Mónica y Lupita son piezas que pueden alterar el equilibrio azul.

El verdadero termómetro no será la popularidad sino la capacidad de cada grupo para mover militantes, porque el padrón panista puede decir 4,500, pero en la práctica no votan ni 2000. Esa baja participación es síntoma de indiferencia. En el PAN poblano, el interés por la política ya no es idealismo, ahora es ejercer el sufragio para que quede claro quién no soporta a quién.

Para allá va el partido a su segunda vuelta, con rencor, con enojo, quizá la única certeza es que gane quien gane, el PAN capitalino seguirá siendo dominado por un solo grupo hegemónico. @analisistv

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