Por Luis Camacho
Bajo la consigna de que los ciudadanos «no están para caprichos», cientos de poblanos se movilizaron este domingo sobre la Avenida Juárez para manifestar su rechazo absoluto a la construcción del Cablebús.
Los manifestantes calificaron el proyecto como un nuevo «elefante blanco» del Gobierno del Estado, denunciando que la obra prioriza la estética sobre el bienestar ambiental y social.
La movilización estuvo marcada por fuertes críticas a la falta de transparencia de las autoridades dónde activistas y ciudadanos denunciaron un patrón de conducta que calificaron como el «modus operandi» de la actual administración.
El punto más álgido del conflicto es el retiro de 746 árboles de diversas especies, pues aunque el Gobierno ha prometido una solución basada en la plantación de ejemplares de 2 metros de altura, los expertos en el área aseguran que esta medida es insuficiente e inviable.
Los ambientalistas señalan que deben pasar décadas para que un árbol joven cumpla las funciones de purificación de aire y regulación térmica que ya realizan los ejemplares de 40 o 50 años que se pretenden talar.
Asimismo, aseguraron que la replantación se perfila como un gasto infructuoso, pues advierten que las zonas elegidas para la nueva plantación podrían provocar la muerte de las especies debido a la falta de adecuación del suelo.
Los manifestantes hicieron un llamado al Gobierno para detener las máquinas y entablar un diálogo técnico real, por lo que exigen que el proyecto sea socializado y sometido a foros con expertos antes de continuar.
Aseguran que la construcción del Cablebús no solo representa una amenaza al patrimonio ecológico de la ciudad, sino que ignora las verdaderas necesidades de movilidad de un municipio con la complejidad de Puebla.











