Por Redacción
El precio promedio de la gasolina regular en Estados Unidos se sitúa justo por debajo de US$ 3 por galón, según la AAA, con un aumento de 2 centavos respecto al día anterior y 6 centavos frente a la semana pasada. Sin embargo, los mercados petroleros registran fuertes alzas: el crudo WTI subía 8% el lunes, su mayor incremento diario desde 2022, mientras los futuros del diésel se disparaban 12% y los precios mayoristas de gasolina aumentaban alrededor de 4%. Analistas prevén incrementos minoristas de entre 5 y 10 centavos diarios en el corto plazo.
Un factor clave es el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del suministro mundial de petróleo y cuyo tráfico está actualmente detenido. Ataques iraníes y la suspensión de cruces por parte de navieras como Maersk podrían mantener bloqueado el flujo, elevando aún más los precios. Además, incidentes en infraestructura energética aumentan la presión: la refinería saudita de Ras Tanura suspendió producción tras un incendio, QatarEnergy detuvo su producción de gas natural licuado y el precio del gas natural neerlandés subió más de 43%.
Aunque en 2022 la gasolina alcanzó un récord de US$ 5,02 por galón tras la invasión rusa a Ucrania, analistas consideran que hay suficiente oferta global para evitar niveles similares por ahora. Sin embargo, el alza del diésel podría trasladarse a consumidores mediante recargos en transporte, afectar a agricultores en temporada de siembra y encarecer la calefacción en hogares que usan fuelóleo. El aumento de los precios energéticos también podría impactar el costo de vida y el escenario político en Estados Unidos de cara a las elecciones intermedias.










