Inseguridad, violencia y las estadísticas oficiales

Por Carlos Clemente

En el papel, los delitos de alto impacto van a la baja en Puebla.

En la calle, la realidad cuenta otra historia.

Mientras la Fiscalía presume cifras, los hechos siguen marcando la conversación diaria: cuerpos abandonados y asaltos en carreteras con patrullas falsas en una de las autopistas más peligrosas del país.

Este miércoles fueron localizados tres cuerpos con tiro de gracia en bolsas negras, a la orilla de la carretera Azumbilla–El Seco, en el municipio de Nicolás Bravo.

No había casquillos ni indicios balísticos. Todo apunta a que fueron ejecutados en otro sitio y abandonados ahí.

La región de Azumbilla tiene fama desde hace años: “tiradero de cadáveres”, muchas veces provenientes de Veracruz.

Pero también está a unos kilómetros del llamado “Triángulo Rojo”, territorio donde operan grupos dedicados al huachicol y al robo de transporte de carga.

Como si eso no bastara, la inseguridad sigue golpeando la autopista Puebla–Orizaba.

Una familia fue interceptada cerca de Amozoc por una “patrulla falsa” con luces estroboscópicas. Pensaron que era un operativo policial.

No lo era.

Cuatro hombres armados los obligaron a detenerse y los despojaron de 58 mil pesos, celulares y objetos de valor. Después de amenazarlos, los dejaron ir.

La denuncia quedó presentada ante la Fiscalía.

Las cifras oficiales indican que los delitos disminuyen.

Pero en la realidad —la que se vive en carreteras, municipios y casetas de peaje— la percepción es otra.

Ante los cuerpos embolsados y los asaltos en autopistas con patrullas falsas, la estadística pierde la discusión frente a la evidencia. @analisistv

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