Por Jesús Ramos
Hay políticos que citan los mandamientos del obradorismo como si fueran versículos de misa dominical, no mentir, no robar y no traicionar. Los repiten con la devoción del catecismo, hasta que llega la hora de ejercer el presupuesto.
Entonces la moral se vuelve flexible, la austeridad republicana se queda en discurso y la justa medianía se transforma en un festival de cifras. Como en Huejotzingo, donde el pudor se hizo a un lado y el qué dirán también.
Roberto Solís Valles, alcalde morenista, decidió que el ejercicio presupuestal del presidente merecía un buen ajuste, y lo pasó de 2 millones de pesos en 2024 a más de 30 millones en 2025. Un salto olímpico incomparable con ciudades más grandes que su ciudad.
Alcaldes de municipios vecinos como San Martín Texmelucan o San Pedro Cholula ni de chiste se acercan al festín de derroche que se dio Solís Valles el año pasado, convirtiéndolo en el virrey de Huejotzingo.
Definitivamente gastar así no es gobernar con austeridad, es gobernar con corte y despilfarro. Mientras el discurso oficial del movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador insiste en la sobriedad como virtud política, Roberto Solís la entiende como metáfora literaria.
El derroche personalísimo de Solís Valles supera incluso el escándalo mediático que rodeó a personajes del mismo Morena como Andy López Beltrán, Ricardo Monreal, Adán Augusto y Sergio Gutiérrez.
Con ellos se discutían viajes, estilos de vida, lujos contradictorios a lo que pregona el morenismo, aquí hablamos de presupuesto público, dinero que no pertenece al gobernante sino a los ciudadanos.
Los exhortos de la presidenta Claudia Sheinbaum a la prudencia presupuestal o las advertencias de la dirigente Luisa María Alcalde sobre evitar excesos, parecen tener el mismo efecto que las campanas dominicales de las iglesias. Se oyen, pero no se atienden.
Y así, mientras la doctrina de Morena habla de austeridad, en Huejotzingo, se escribe la crónica del poder municipal porque su presupuesto dejó de ser herramienta de gobierno para ser botín de corte. Entre la justa medianía y los 30 millones hay una distancia enorme. @analisistv











