Por Carlos Clemente
Torpe. Altanero. Desinformado —o peor aún— indiferente.
El presidente municipal del Pueblo Mágico de Chignahuapan, Juan Rivera Trejo, parece no entender el cargo que ocupa ni la responsabilidad que implica. Gobernar no es posar. Gobernar es dar la cara.
Y él no la da.
Un grupo de reporteros intentó entrevistarlo en el marco de la presentación de la Feria de Puebla 2026. No buscaban polémica gratuita. Querían respuestas. Se toparon con un muro: un alcalde que no saluda, no explica, no responde. Dio la espalda y se fue. Literalmente huyó.
Mal asesorado —quizá por los mismos que redactaron el comunicado tras el video donde aparece exhibiendo fajos de billetes— Rivera Trejo decidió el peor camino: el silencio.
Pero el silencio, en política, habla.
¿Acaso el presidente municipal no supo que el presunto delincuente huachicolero Roberto de los Santos de Jesús, alias “El Bukanas”, se escondía y operaba en su municipio? En la comunidad de El Paredón, fuerzas federales y estatales aseguraron un arsenal el pasado 15 de febrero. ¿No estaba enterado? ¿Nadie le informó?
Si no sabía, es grave.
Si sabía y calla, es peor.
También perdió la oportunidad de explicar el origen y destino de los fajos de billetes que aparecieron en un video privado difundido por su propia esposa y que se viralizó rápidamente.
La transparencia no es opcional. Es obligación. ¿Lo entenderá?
Y, por si fuera poco, ni una palabra quiso decir sobre el lamentable hallazgo de los cuerpos ejecutados del matrimonio Tello Ruíz el pasado fin de semana en territorio que se supone gobierna.
Demasiadas omisiones.
Demasiado silencio.
Demasiadas evasivas.
Al huir de los medios, Rivera Trejo —a quien le gusta que le digan “El Diablo”— dejó más dudas que certezas sobre su papel al frente del gobierno municipal.
Un servidor público no puede comportarse como espectador de lo que ocurre en su propio municipio. Son temas muy delicados y de interés público.
No puede esconderse como si los cuestionamientos fueran un ataque personal. No puede asumir que callar lo protege.
Gobernar implica rendir cuentas.
Responder preguntas incómodas.
Dar la cara.
Para eso fue electo.
¿O acaso el cargo es sólo para ocupar la silla de la oficina donde le soban las patas? @analisistv












Un comentario
El diablo, para apodo de un presidente municipal!!
Bueno es el que mejor le queda a quien gobierna con la delincuencia como asesores, saludos