Por Carlos Clemente
El Pueblo Mágico de Chignahuapan volvió a colocarse en el radar, pero no por sus esferas navideñas ni por su atractivo como Pueblo Mágico. Esta vez, por dos hechos recientes que, aunque podrían ser independientes, juntos dibujan un retrato inquietante del poder municipal encabezado por el morenista Juan Rivera Trejo.
Primero: uno de los delincuentes más buscados en Puebla y Veracruz, Roberto de los Santos Jesús, alias “El Bukanas”, fue ubicado informó la Fiscalía de Puebla, en un búnker en la comunidad de El Paredón, dentro del municipio.
El operativo estatal y federal fue amplio. El despliegue, contundente. El resultado, desconcertante: “El Bukanas” no estaba. Logró escapar antes de que las fuerzas de seguridad irrumpieran. ¿quién le avisó?
En el sitio quedaron doce armas largas, dos lanzagranadas, dos granadas, cargadores abastecidos, un chaleco balístico, kilo y medio de cristal y un vehículo.
Si ese arsenal estaba ahí, si ese líder del huachicol y generador de violencia en el “Triángulo Rojo” operaba en territorio municipal, la interrogante es: ¿Nadie sabía nada? ¿Nadie vio nada? ¿Nadie escuchó nada?
Segundo hecho. Este jueves viralizó un video en redes sociales, en el cual el presidente municipal le regala a su esposa un oso de peluche por el 14 de febrero. El detalle romántico pasó a segundo plano cuando los ciudadanos observaron a detalle que en una mano el edil tenía un abultado fajo de billetes.
La imagen no prueba delito alguno. Pero en política, la forma es fondo. Y en un municipio donde acaba de descubrirse un búnker con lanzagranadas, la ostentación no es precisamente el mejor mensaje.
Rivera Trejo ha sido señalado antes por su estilo de vida lujoso, su gusto por vehículos y ropa de alto costo. Peleó con intensidad la presidencia municipal y hoy parece disfrutar el poder sin recato. Nada ilegal en regalar peluches ni en tener dinero en efectivo. El problema es el contexto.
Un criminal de alto perfil que huye misteriosamente antes de un operativo. Un arsenal abandonado en territorio municipal. Y, días después, un video que exhibe fajos de efectivo en manos del alcalde.
¿Es coincidencia? Tal vez.
¿Es imprudencia? Sin duda.
¿Es sospechoso? Los ciudadanos tienen derecho a preguntarlo.
En tiempos donde la línea entre política y crimen organizado se ha vuelto peligrosamente delgada en distintos municipios del país y del estado, la pregunta no es ociosa:
¿Con quién se junta el alcalde? @analisistv












Un comentario
Ya se sabe que todos los alcaldes de los municipios de que forman el triángulo rojo del huachicol son cómplices de los delincuentes, hasta que metan a la cárcel a algunos de ellos esto no va a parar, saludos