Cinco mil millones en silencio, el negocio perfecto de 72 alcaldes poblanos

Por Jesús Ramos

Decía el gobernador Alejandro Armenta que los delincuentes más peligrosos no siempre usan pasamontañas, los peores se ponen corbata, sonríen a la gente, celebran gritos de la Independencia y posan para la foto en eventos oficiales.

Y tiene razón. Setenta y dos alcaldes poblanos decidieron que la transparencia era un estorbo y la ley un trámite decorativo. El año pasado ocultaron contratos por casi 5 mil millones de pesos. Cinco mil millones que no se evaporaron por arte de magia, se escondieron con empresas fantasmas y compadres.

Para que dimensione el tamaño del descaro, haga memoria y recuerde La Estafa Maestra, aquel monumento a la creatividad administrativa en tiempos de Enrique Peña Nieto, fue un escándalo nacional e internacional de 7 mil millones de pesos.

Aquí en Puebla, juntando los contratos ocultos de esos 72 presidentes municipales nos quedamos peligrosamente cerca de esa cifra. No nos equivoquemos, no es una comparación caprichosa, es un espejo incómodo que ofende a la sociedad por tanto abuso.

Porque cuando un alcalde decide ocultar contratos no juega a las escondidas, dice que el dinero público es suyo y lo puede manejar como se le hinche la regalada gana, dice al ciudadano que voto por él, “gracias por tu confianza, ahora quédate callado y no denuncies”.

Algunos dirán que no todos son iguales, y es cierto, hubo quienes negociaron 17 millones de pesos, otros más ambiciosos dispusieron de 280 millones, así funciona la moral en la política municipal, unos roban en porciones individuales y otros en paquetes familiares.

Pero todos, pequeños o machuchones, comparten la misma vocación de joderse lo que puedan mientras estén en el puesto que el votante les confirió, pues a eso fueron a las urnas, no a servir.

Cinco mil millones hoy, si nadie mete la mano, en dos años estaremos hablando de un boquete superior a los 15 mil millones de pesos. Quince mil millones que pudieron ser calles pavimentadas, servicios públicos, patrullas, medicinas, escuelas.

Quince mil millones que terminarán convertidos en contratos que nadie vio y proveedores que nadie conoce. Hoy en AnálisisTv presentaré ese trabajo periodístico en dos partes. Primero los alcaldes que ocultaron poco, después los machuchones que negociaron con cientos de millones pensando que el silencio es sinónimo de impunidad.

La pelota está en la cancha de la Auditoría Superior del Estado de Puebla y en la conciencia de los diputados locales, que si no actúan ahora serán cómplices por omisión, y la omisión en política es una forma elegante de participación y mochada.

Esté atento, quizá su alcalde esté en la lista de los 72 vivales. Quizá el que le prometió transparencia y honestidad en campaña le mintió, y es que en Puebla, al parecer, el nuevo crimen organizado de pipa y guante no necesita armas largas. @analisistv

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