Por Jesús Ramos
El PAN ya definió desde hace rato el género de quien disputará sus intereses políticos en las elecciones del 2027. Será candidata a la presidencia municipal de Puebla. No es un globo sonda, no es ensayo, no es ocurrencia de café, es una decisión tomada desde el instinto de supervivencia.
Morena en solitario o disfrazado de 4T irá con mujer, lanzar varón por tanto sería, simple y llanamente, regalar ventaja al partido oficial. En el PAN no son románticos, son pragmáticos cuando les conviene.
El menú está servido y no hay sorpresa, Susana Riestra, Genoveva Huerta y Mónica Rodríguez. Tres mujeres, tres estilos, tres biografías, un camino que converge en un punto incómodo para la narrativa interna, las tres son integrantes del mismo grupo que controla el partido.
No hay outsider, no hay rebeldía, tampoco ruptura, ofertan continuidad en tonalidades distintas. Dos de ellas neopanistas adaptadas al pragmatismo, menos dogma y más cálculo, la otra con ideología conservadora, de las que creen que todavía el PAN es doctrina antes que aritmética.
Que nadie se confunda, ideología aparte, las tres son jugadoras del mismo equipo y ninguna llegará sin el aval del poder interno. Lo interesante no es quién quiere ser candidata, pues es evidente que las tres quieren serlo, sino quién de ellas conecta mejor con la militancia.
Lo saben las tres, esa militancia que no siempre se deja seducir por gráficas bonitas ni por encuestas de potencia de voto. El panismo base sigue siendo un animal caprichoso, vota por identidad, cercanía, historia y por triunfar.
Desde la esquina que ocupamos en afán de entender al panismo echaríamos un volado y esperaríamos tener suerte en atinarle, pero Mario Riestra no tendría que jugar a la suerte. Seguramente cuenta ya con estudios, mediciones internas, mapas de simpatía y conexión emocional.
Y sabe algo que muchos no comprendemos, la mejor candidata no siempre es la que mejor sale en las encuestas públicas. A veces es la que menos divide, la que logra mover estructuras de forma natural y sintoniza con el votante.
Para añadirle sal al caldo, el martes pasado Adán Augusto López, soltó una verdad incómoda hacia adentro de su partido, “Morena no la tendrá fácil en las elecciones del 2027, sobre todo en la cuarta circunscripción donde se ubica Puebla”.
El PAN ya decidió apostar todo a una mujer, a una estructura disciplinada y a que Morena llegue cansado, dividido o confiado. Si le sale bien dirá que fue estrategia. Si le sale mal, jurará que nadie vio venir el desastre. @analisistv











