Por Luis Camacho
A través de una reforma al Reglamento de Tránsito, el Ayuntamiento de Puebla busca erradicar el uso de cascos que no cumplen con estándares mínimos de seguridad, los cuales han sido señalados por expertos como el principal obstáculo para salvar vidas en las calles de la capital.
Actualmente, el reglamento poblano obliga al uso de casco, pero no especifica su calidad, generando un vacío legal donde conductores circulan con equipos de bicicleta o de juguete que no ofrecen resistencia real.
Ante esto, la Comisión de Infraestructura, Movilidad y Servicios Públicos pretende terminar con la ambigüedad del Artículo 294, exigiendo de forma obligatoria el uso de cascos con certificaciones internacionales.
De acuerdo con Gonzalo Peón, director del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, el aumento del 30% en el uso de motocicletas tras la pandemia ha elevado la tasa de mortalidad a 3.4 por cada 100 mil habitantes.
Explicó que el uso de equipo certificado podría reducir las tragedias en la capital hasta en un 49% toda vez que los siniestros viales son la principal causa de muerte entre jóvenes de 5 a 27 años en la entidad.
En ese sentido los conductores deberán portar equipo que cumpla con certificación internacional, priorizando la calidad del equipo técnico sobre el cumplimiento administrativo de llevar algo en la cabeza.
Uno de los estándares de seguridad reconocidos globalmente es la etiqueta DOT, norma de Estados Unidos que avala la absorción de impactos y una visión periférica adecuada además de la ECE 22, utilizada en más de 50 países.
Bajo este nuevo esquema, portar un casco no certificado dejará de ser una falta menor, pues los motociclistas que ignoren los estándares internacionales podrán ser acreedores a sanciones económicas que van desde los 800 hasta los 1,300 pesos.











