Por Redacción
La reunión entre Donald Trump y Xi Jinping ocurre en un contexto donde América Latina se ha vuelto clave en la competencia entre Estados Unidos y China. China ya es el segundo socio comercial de la región —y en varios países el primero—, mientras que EE.UU. busca recuperar influencia con una estrategia más firme desde 2025. El escenario incluye comercio, tecnología, infraestructura y seguridad.
Países como Panamá, Perú y Brasil reflejan esta disputa: el canal de Panamá y el puerto de Chancay son puntos estratégicos para el comercio global, mientras Brasil atrae inversiones por recursos como minerales y alimentos. En paralelo, EE.UU. ha aumentado presión diplomática y comercial, advirtiendo sobre riesgos de dependencia hacia China y reforzando su presencia en la región.
México, Argentina y Chile intentan equilibrar relaciones con ambas potencias, aunque con límites: México depende fuertemente de EE.UU., mientras Argentina y Chile combinan comercio con China y vínculos políticos con Washington. En general, la región enfrenta una decisión constante: alinearse con una potencia o mantener un balance para aprovechar beneficios económicos sin perder soberanía.











