Por Redacción
La nave Orion, parte de la misión Artemis II, ya se encuentra más cerca de la Luna que de la Tierra, transportando a cuatro astronautas en una trayectoria de “retorno libre” que garantiza su regreso sin necesidad de encender motores. Esta misión marca el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre desde 1972 (Apolo 17) y busca llevar a la humanidad más lejos que nunca, alcanzando aproximadamente 405,000 kilómetros de distancia.
Durante poco más de una semana, la tripulación vivirá dentro de la cápsula realizando experimentos, pruebas técnicas y transmisiones con la Tierra. Entre los momentos clave destacan el ingreso a la “esfera de influencia” lunar —donde la gravedad de la Luna domina—, un sobrevuelo por la cara oculta del satélite y un apagón de comunicaciones de unos 40 minutos. También se realizarán pruebas con la Red de Espacio Profundo, esencial para ubicar la nave fuera del alcance del GPS.
El cierre de la misión será una de las fases más críticas: la reentrada a la Tierra. La cápsula enfrentará temperaturas superiores a 2,760 °C al ingresar a la atmósfera a más de 30 veces la velocidad del sonido. Existe preocupación por el escudo térmico, que presentó fallas en pruebas previas, por lo que se ajustó la trayectoria para reducir riesgos. Aun así, recopilar datos sobre su desempeño es uno de los objetivos principales de la misión.











