Por Jesús Ramos
La fe mueve montañas, pero en tres pueblos mágicos de Puebla apenas alcanza para esquivar crímenes y delitos. Se asoma Semana Santa, se ve cerquita, y con ella el éxodo vacacional de familias que buscan mojar sus pies en las playas, caminar por ciudades coloniales o en las postales idealizadas de 12 sitios denominados con magia.
Algunos de esos doce más peligrosos que otros, porque mientras el discurso oficial presume disminución de delitos, paz y seguridad, la verdad es distinta con cifras oficiales del gobierno federal del Secretariado Ejecutivo.
Nos dimos a la tarea de contar, revisar concentrados y gráficas, y el resultado es preocupante. El podio de la inseguridad en los pueblos mágicos poblanos no lo encabeza cualquier desconocido, sino el muy presumido San Andrés Cholula que acumula 527 delitos entre enero y febrero.
Le sigue Atlixco con 345 delitos, donde las flores adornan calles que también sirven de escenario para el despojo. Y en tercer lugar San Pedro Cholula con 234 delitos, la historia milenaria de este sitio convive con la modernidad e incapacidad municipal.
Juntos los tres pueblos mágicos suman 1,106 delitos en apenas dos meses, cifra que paraliza. Aquí es donde la ironía se vuelve cruda. Tres alcaldesas Guadalupe Cuautle, Ariadna Ayala y Tonantzin Fernández presumiendo seguridad cuando los habitantes y turistas de sus municipios viven en riesgo continúo.
Su desempeño en materia de seguridad no es cuestionable, es reprobable. El turista que les visite puede ser asaltado en la calle, robado en el cajero, víctima del robo de autopartes o, si la suerte lo abandona por entero, perder su vehículo.
Pero no todo es tragedia en este valle de lágrimas, hay otros pueblos mágicos más discretos como Pahuatlán con apenas 15 delitos, Tetela de Ocampo con 27 y Tlatlauquitepec con 67 delitos entre enero y febrero. Tres alternativas de turismo que sin reflectores ni campañas publicitarias ofrecen algo que hoy vale más que cualquier paisaje, la tranquilidad.
La diferencia es insultante, mientras unos acumulan delitos por cientos, otros los contienen como es su responsabilidad, así de simple, así de incómodo para quienes culpan el pasado mientras administran el presente.
Semana Santa está a la vista, y con ella, la decisión de vacacionar o arriesgarse, porque elegir cualquiera de los tres pueblos mágicos con mayor índice de delitos no es cuestión de gusto sino de supervivencia. @analisistv











