Educación superior: botín político

Por Carlos Clemente

Crece la inconformidad del magisterio en las Normales de Puebla, empezando por el Benemérito Instituto Normal del Estado (BINE), donde el relevo de directivos se realizó sin apego a la norma.

Los directores salientes fueron citados para pedirles la renuncia y para los nuevos nombramientos no hubo convocatoria, ni proceso de selección, ni evaluación de perfiles.

La trayectoria y el mérito académico, otra vez, quedaron de lado.

En la Secretaría de Educación Pública parece que no aprendieron de lo ocurrido en varios tecnológicos del estado: San Martín Texmelucan, Sierra Negra en Ajalpan, Zacatlán y Tlatlauquitepec.

En todos los casos, la falta de perfil académico de los directivos provocó protestas estudiantiles, toma de planteles y semanas de clases perdidas.

Pero la historia se repite.

A medida que se acercan los tiempos electorales, la SEP comenzó a mover piezas en distintas instituciones de educación superior, ignorando procedimientos reglamentarios y recurriendo a la vieja práctica de la imposición.

Un ejemplo lo deja claro.

En la Universidad Pedagógica Nacional, plantel 213 de Tehuacán, el nuevo director es Jacobo Aguilar Sánchez: un chapulín político que ha brincado sin pudor entre partidos.

En la región conocen bien su historial político.

También su ausencia de credenciales académicas.

Hace poco fue cesado como delegado de Gobernación por su incapacidad como servidor público.

Aun así, terminó premiado con la dirección de una institución de prestigio.

Un error grave.

Y probablemente no el único.

Todo indica que en Puebla se ha decidido privilegiar perfiles políticos sobre perfiles académicos, como si universidades, normales y tecnológicos fueran botín de temporada.

La paradoja es evidente.

Puebla tiene una de las mayores coberturas universitarias del país: 52.7%, cuarto lugar nacional, por encima del promedio nacional.

Pero no destaca en calidad, investigación ni rankings internacionales.

En educación superior, los estados que marcan el paso son: Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco y Estado de México.

Cantidad no significa calidad.

Si la política se impone sobre la academia, el costo lo paga la educación. @analisistv

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *