Chiltepeque pasa la prueba de Profepa; pobladores denuncian inspección superficial y alistan protestas

Por Luis Camacho

La Profepa determinó que el relleno sanitario de el Chiltepeque opera bajo la normativa vigente calificando las anomalías reportadas por los vecinos como proceso natural de descomposición de los residuos.

Tras una inspección exhaustiva realizada el pasado 3 de febrero, que incluyó sobrevuelos y recorridos terrestres, el organismo descartó cualquier clausura o sanción al Ayuntamiento de Puebla.

En ese sentido, la autoridad federal concluyó que el sitio donde se depositan los desechos de la capital y la de otros siete municipios cuenta con la infraestructura adecuada para mitigar el impacto ambiental.

Según el reporte oficial, el relleno cumple con cinco piletas operativas y el uso de geomembranas, así como diques de contención que han evitado escurrimientos hacia barrancas o jagüeyes.

Sobre los fétidos olores reportados, la dependencia aclaró que estos corresponden al proceso natural de descomposición de los residuos sólidos y no necesariamente a una falla operativa o fuga química.

La Profepa admitió que regresará a verificar el sitio una vez que inicie la temporada de lluvias, periodo en el que el agua suele «delatar» las fallas estructurales que hoy permanecen invisibles bajo el sol de febrero.

Sin embargo, para los habitantes de Santo Tomás Chautla y San Francisco Totimehuacán, la revisión del organismo fue poco representativa al realizarse en plena temporada de estiaje para ocultar posibles filtraciones.

Como respuesta, los pobladores han convocado a una movilización masiva el próximo 9 de marzo en el Zócalo de Puebla donde se planea entregar una unidad USB con evidencias gráficas y técnicas que desmienten los resultados de los recorridos.

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