Mercado Morelos: territorio sin ley

Por Carlos Clemente

Pese a cateos, detenciones y operativos de los tres niveles de gobierno, la realidad vuelve a imponerse. Esta semana, tras dos días de búsqueda y excavaciones, la Fiscalía de Puebla localizó una fosa clandestina con restos óseos humanos y vehículos con reporte de robo.

Sí, una fosa clandestina. En uno de los mercados más importantes de la capital.

Ubicado al nororiente de la ciudad, el Mercado Morelos se ha convertido en sinónimo de impunidad. No importa cuántas veces se anuncien operativos “contundentes”. No importa cuántos comunicados se emitan. La delincuencia sigue operando a sus anchas.

La Fiscalía, la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas y colectivos de personas buscadoras realizaron diligencias en inmuebles de la 46 y 48 Norte, y Carril de la Rosa. Peritos aseguraron los restos humanos y los trasladaron al Instituto de Ciencias Forenses. Aún no se sabe si pertenecen a una o más personas.

Pero el dato forense, aunque estremecedor, no es lo más grave.

Lo verdaderamente alarmante es que el Mercado Morelos acumula años como escenario de cuerpos sepultados clandestinamente, robo de autopartes, balaceras, narcomenudeo, cobro de piso y hasta secuestros.

Las autoridades saben qué grupos operan ahí. Conocen los nombres, los apodos, las estructuras. Han realizado innumerables operativos. Han detenido a algunos. Han prometido “recuperar y limpiar la zona”.

Tras la detención y posterior muerte de “El Grillo”, la situación de violencia e inseguridad no ha cambiado en la zona. El mercado sigue siendo un centro neurálgico del crimen.

La pregunta no es qué está pasando. Eso ya lo sabemos.

La pregunta es, ¿por qué no se quiere —o no se puede— desmontar de raíz esa estructura criminal?

Porque cuando el crimen se instala, cava fosas y sigue operando en el mismo sitio donde todos saben quiénes son y qué hacen, ya no hablamos sólo de inseguridad: hablamos de tolerancia o de una incapacidad imperdonable.

El Mercado Morelos no puede seguir siendo un territorio donde la autoridad entra a excavar, pero no a gobernar.

O se desmonta de raíz la estructura criminal, o se admite, sin discursos, que ahí quien manda no es el Estado. @analisistv

Un comentario

  1. No puede seguir el gobierno solapando a tanto delincuente, lo malo es que mientras siga habiendo corruptos en el gobierno esto no va a parar

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