Por Jesús Ramos
Diógenes el Cínico solía burlarse de los discursos largos porque sabía que cuando sobran palabras faltan hechos. Alejandro Armenta así lo entendió desde su Primer Informe de Gobierno, fue breve, sobrio y con lo indispensable sobre la mesa.
No necesitó pirotecnia verbal ni coreografía del poder para decirle a Puebla dónde está parado y hacia dónde apunta su brújula. El informe tuvo la estructura que exige la administración pública.
Manejo financiero claro, proyectos sociales con intención y obras de infraestructura pensadas para conectar al estado consigo mismo y el mundo. Salud, educación, conectividad aparecieron sin estridencias.
En lo visual y verbal el mensaje fue inclusivo. Aquí cabemos todos. No somos enemigos, somos adversarios y hay respeto. Nacho Mier fue el ejemplo de mayor nitidez, aunque hubo otros.
La obra emblema será el Cablebús. No hay que darle más vueltas. Será el símbolo de este arranque de sexenio como lo fueron otras grandes infraestructuras en tiempos pasados con gobiernos anteriores. Pero no es lo único.
Su apuesta tecnológica y revolución del campo resultan atractivas, con inversiones jamás vistas colocan al gobierno de Armenta en una narrativa de futuro, no de nostalgia. Mirar atrás, lo saben los gobernantes, es perder tiempo precioso, porque seis años pasan más rápido que lo dictado por el calendario.
La renegociación de la deuda morenovallista fue un acierto. No es un tema menor ni logro retórico, es oxígeno financiero. Alejandro sorteó ya la primera aduana del sexenio, esa en la que muchos tropiezan entre aplausos prematuros y críticas ansiosas.
Tiene buenos número de calificación. Como todo ser humano y hombre de poder sabe qué hizo bien, qué debe corregir y para qué no le alcanza. La conciencia del límite también es una forma de inteligencia política.
En su informe mandó una señal fina. La asistencia de políticos con los que se supone está distanciado. Tolerancia en tiempos de polarización no es debilidad, es carácter, temple. Y eso en el largo plazo, suele pagar mejores dividendos.
Su capital político sigue siendo enorme, los años venideros serán clave para acrecentarlo con resultados. Armenta entiende que los aranceles de Trump son un lastre para Puebla, no los minimiza ni los dramatiza. Hasta ahora la exportación camina bien pese al contexto externo.
Que siga así es por lo que rogamos, se trata pues de la estabilidad del estado. Gobernar no es presumir la linterna, diría Diógenes el griego, vienen años de sostener el paso, corregir sin titubeos y observar como el tiempo escurre como agua entre los dedos. @analisistv











