Por Jesús Ramos
A unos días de apagar el último foco del 2025, vale preguntarse cuántos políticos poblanos pueden mirarse al espejo sin hacer muecas de vergüenza por haber logrado sus propósitos de posicionarse como Dios manda.
En Morena, donde la palabra triunfo es tan gastada que ya parece adorno navideño, no hay un solo cuadro que pueda presumir que está a tiro de piedra para coronarse en 2027. Ninguno. Por más que empeño que pongan sus matraqueros.
Muchos se movieron, todos presionaron, sonrieron para la foto, sin embargo, todos terminaron igual de lejos e invisibles para la gente. El partido en el poder vive su momento más irónico, tienen, pero no pueden.
En el PAN la historia cambia sólo tantito. Mario Riestra sostiene el control del estatal, de la Angelópolis y buena parte del interior del estado. Puede decir que logró algo. Aunque volteando alrededor, el panorama es un funeral azul.
Ningún otro panista cerrará este 2025 con méritos que presumir. Si se tratara de evaluar productividad, el resto reprobaría. Carece AN de referentes en alcaldías diputaciones y liderazgos morales.
Del PRI mejor pedir un minuto de silencio para no interrumpir su agonía institucional. No pueden ni elegir a su líder. Pobres. Su torpeza les hunde año con año. Si hubiese un premio al autosabotaje ganarían por unanimidad.
Siendo generosos, Movimiento Ciudadano cerrará un año positivo en presencia. Quizá su mayor logró haya sido robarle activos al PRI. Fue capaz de perfilar a Fedrha Suriano en un lugar privilegiado de exposición estatal, su mejor activo.
Del PT y Verde mejor no gastemos tinta. Sería como analizar la influencia del viento en un cuarto cerrado. Existen, se oyen, a veces estorban, pero no determinan nada. El saldo político de los poblanos en este 2025 es francamente malo.
Vea a senadores sin brillo, líderes de partido sin partidos protagonistas, aspirantes atascados y sin poder avanzar en conocimiento. Todos quieren algo, nadie logró nada importante.
El posicionamiento de la mayoría se reduce a eso que tanto temen y tan pocos admiten, el fracaso. Y aún así, cuando levanten sus copas navideñas brindarán por “sus logros”.
La política poblana vive su propia fábula, muchos corrieron, pocos caminaron y ninguno llegó a la meta. En 2026 repetirán la carrera. Si no ajustan su estrategia para entonces tendrán por resultado lo mismo, nada. @analisistv











